El relato de historias en la enseñanza

Traducción de: Alejandro Franco (APS Member, Northern Catholic University)
Correo: alejandro.franco.j@gmail.com

Melanie C. Green

Universidad de Pensilvania

Dime un hecho y aprenderé. Dime la verdad y creeré. Pero cuéntame una historia y la viviré en mi corazón por siempre.

-Proverbio indio.

Había una vez, hace mucho tiempo y en un lugar lejano (o tal vez no hace tanto tiempo), unos profesores que no utilizaban presentaciones a la moda de Power Point, proyectores de acetatos, ni siquiera tableros de tiza. Simplemente compartían su conocimiento a través de historias. Recuerde sus años sentado en clase. ¿Cuáles son los momentos que más recuerda? Para mí, uno de esos momentos fue mi profesor de Introducción a la Psicología relatando el cuento de los pseudopacientes de Rosenhan, individuos perfectamente sanos que se inscribieron en una institución mental y comenzaron a actuar de manera normal. Parecía una aventura asombrosa -¿qué iba a ocurrir a estas personas en el hospital mental? La clase estaba pendiente de cada palabra. Lo más probable es que sus recuerdos memorables, igualmente, tengan que ver con historias -no teorías, definiciones o fechas, sino una narración abierta y completa, con suspenso, drama, humor, o tal vez una anécdota personal compartida por un profesor preferido. Claro está, una narrativa en clase puede vincularse con un descubrimiento importante, estudio, o figura de la psicología, pero no es siempre la importancia del descubrimiento por sí mismo lo que permite que continúe fresco a lo largo de los años. Más bien, la forma de presentar la información lo puede hacer excitante e inolvidable. El poder de las historias ha sido reconocido por siglos, e incluso hoy, en Hollywood y más allá, el relato de historias es un negocio multimillonario. Las historias son una forma natural de pensamiento; antes de que nuestra educación formal inicie, aprendemos con las fábulas de Esopo, los cuentos de hadas, o la historia familiar. De hecho, ¡algunos investigadores han afirmado incluso que todo el conocimiento viene en forma de historias (Scank & Abelson, 1995)! Si bien esta fuerte afirmación ha sido cuestionada, se acepta comúnmente que las historias tienen una estructura poderosa para organizar y transmitir información, y para crear significado en nuestras vidas y entornos.

Naturaleza de las historias

¿Qué es una historia? En esencia, una descripción narrativa requiere de una historia que plantee preguntas aún sin respuesta o conflictos no resueltos; los personajes pueden encontrarse y luego resolver una o varias crisis. Es posible identificar una línea en la historia, con un comienzo, un desarrollo y un final. En palabras de Bruner (1986), "[La narrativa] tiene que ver con la intención y la acción humana o semejante a la humana, así como con las vicisitudes y consecuencias que marcan su curso. Lucha para colocar sus milagros atemporales en lo particular de la experiencia y localiza la experiencia en un tiempo y un espacio". Las historias pueden traer a la vida principios abstractos dándoles una forma concreta. Nosotros no siempre podemos dar a los estudiantes una experiencia directa de los conceptos psicológicos, pero las historias pueden acercarse. Una historia tiende a tener más profundidad que un simple ejemplo. Una historia dice algo sobre un evento -algunos individuos particulares, y lo que les ocurre. Las historias comprometen nuestro pensamiento, emociones, e incluso pueden llevar a la creación de imágenes mentales (Green & Brock, 2000). Los individuos que escuchan las historias reaccionan a ellas casi automáticamente, participando, en cierto sentido, de la acción de la narrativa (por ejemplo, Polichak & Gerrig, 2002).  Traer todos estos sistemas para apoyar el material del curso ayudará a fomentar el aprendizaje en el estudiante. Los estudiantes están despiertos, siguiendo la trama, queriendo saber qué ocurrirá luego y cómo finaliza la historia.  Bruner (1986) ha contrastado los modos de pensamiento paradigmático (lógico, científico) y narrativo, pero estos modos no se excluyen entre sí en la clase.

Propósito de las historias

Las historias puede servir a múltiples funciones en clase, incluyendo despertar el interés del estudiante, ayudar al ritmo de las clases magistrales, hacer que el material sea memorable, superar la resistencia o la ansiedad del estudiante, y construir rapport entre el instructor y los estudiantes, o entre los estudiantes mismos. Las historias crean interés Como profesor, usted puede capitalizar la estructura narrativa inherente de la investigación como búsqueda de conocimiento. La ciencia es el proceso de resolver misterios; de hecho, a los escritores de artículos de revista con frecuencia se les aconseja que conviertan sus hallazgos en una "buena historia". Los psicólogos con frecuencia inician confrontando un problema intrigante. Por ejemplo, ¿por qué los ciclistas son más rápidos cuando están en una carrera contra otra persona que cuando están haciendo un recorrido solos? Los investigadores también encuentran y superan varios obstáculos en su búsqueda de entender un fenómeno. Por ejemplo, cuando los investigadores trataron de replicar los efectos de la facilitación social, algunas veces la presencia de otros mejoraba el desempeño, y otras veces lo afectaba. ¿Por qué sucedería esto? Tome ventaja del suspenso que esta cadena de eventos puede crear. Contar la historia acerca de cómo los investigadores se interesaron en un problema particular, sin proveer inmediatamente la solución, motivará su clase a pensar en sus propias ideas para resolver el problema. Podrán compartir el descubrimiento. Entender el proceso sobre cómo se desarrolla un problema de investigación puede generar entusiasmo, así como una capacidad de valoración incrementada por el "trabajo de detective" que implica la psicología. Los personajes son un importante elemento de cualquier historia, y de hecho, las historias pueden también convertirse en un material concreto y memorable colocando un rostro humano (o animal) a las teorías y preguntas. Los estudiantes pueden recordar el riesgo que afrontaba H. M., el paciente que no podía almacenar nuevos recuerdos, mucho después de que habían olvidado otros detalles de la anatomía cerebral o la investigación sobre la memoria. Podrían tener una imagen mental vívida de los monos huérfanos de Harry Harlow interactuando con "madres" de trapo o alambre. Si los estudiantes recuerdan los elementos concretos de la historia, entonces podrían ser capaces de reconstruir las lecciones abstractas ilustradas por el relato. Más aún, los oyentes podrían identificarse con los protagonistas de sus historias, y por ende tendrían mejores posibilidades para relacionar el material del curso con sus propias vidas. Hacer que el material sea personalmente relevante puede llevar a una reflexión más dedicada sobre el material y a una mayor capacidad para aplicar el nuevo conocimiento. Igualmente, dar alguna información sobre los investigadores que desarrollaron teorías particulares puede ayudarlos a comprometer al estudiante, humanizando el proceso de investigación, e incluso aportando modelos de rol para los estudiantes, quienes podrían interesarse en realizar la investigación por sí mismos (este abordaje puede utilizarse con excelentes efectos en cursos de historia de la psicología). Las historias pueden promover la pasión, el entusiasmo, y la curiosidad de los investigadores. Algunas veces la investigación psicológica parece estar divorciada del mundo real, pero en el proceso de desarrollo de sus teorías sobre el convencimiento, Cialdini se sometió a programas de entrenamiento para convertirse en vendedor de enciclopedias, lecciones de baile, y similares. También fue un observador participante "desde dentro" para estudiar la publicidad, las relaciones públicas, y las agencias proveedoras de fondos, y así aprender sobre sus técnicas. A los estudiantes que estudian la influencia social les gustará escuchar sobre cómo Cialdini se sumergía en el mundo de los profesionales del convencimiento. Las historias proveen una estructura para la recordar el material del curso La coherencia es el sello distintivo de una buena narrativa. Recordar una lista de conceptos aislados y definiciones es difícil, pero recordar el flujo de una historia de investigación puede ser más fácil para los estudiantes. Como se mencionó anteriormente, las historias pueden también ayudar a crear imágenes mentales vívidas, otra clave para el recuerdo. Puesto que las historias proveen conexiones naturales entre eventos y conceptos, mencionar una parte de la historia puede ayudar a evocar las otras partes de la misma, así como escuchar una parte de una melodía familiar puede traer toda la canción a la mente. Las historias son una forma familiar y accesible de compartir información Algunos estudiantes pueden sentirse intimidados por los conceptos abstractos, o podrían dudar de su capacidad para dominar o entender el material. Una historia puede proveer una forma no amenazante para facilitar el aprendizaje de los estudiantes. Una apertura narrativa puede percibirse como simple y directa, permitiendo a los estudiantes relajarse y obtener un ejemplo concreto antes de moverse en los detalles más técnicos de una teoría o hallazgo. Algunas veces las historias pueden incluso tratar el proceso de aprendizaje; historias sobre estudiantes previos que lucharon pero luego tuvieron éxito podrían servir como inspiración para los estudiantes actuales (seguramente es evidente que contar historias que se burlan o ridiculizan a estudiantes previos puede hacer más mal que bien). Contar una historia desde la experiencia puede crear una conexión más personal entre estudiante y profesor Este rapport puede llevar a un clima positivo en clase. Tal vez usted es un psicólogo clínico que ha atendido un paciente con una presentación particularmente ilustrativa del trastorno que está presentando en clase. O tal vez usted es un psicólogo social que ha tenido una experiencia personal con la intervención de los transeúntes y la disipación de la responsabilidad.  Compartir estas experiencias da a la clase un nuevo tono, y le da vida al tema. Siempre y cuando cada sesión de clase no sea otro capítulo de su autobiografía, los estudiantes también disfrutan ver un matiz del lado humano de sus profesores. Como beneficio adicional, en las sesiones de clase, proveer este tipo de apertura podría inspirar la reciprocidad y ayudar a crear una atmósfera donde los estudiantes estarán más dispuestos a compartir sus opiniones y experiencias.

Encontrando y seleccionando historias

Existe un patrimonio de recursos para historias enseñables -eventos actuales, historia, programas de televisión, literatura clásica o drama, y experiencia personal (la suya y la de otros). Algunos instructores encuentran útil tener una carpeta o cuaderno para historias de enseñanza; haga que sea un hábito tomar historias relevantes de los periódicos, o tomar notas sobre eventos que son ilustraciones perfectas de algún concepto psicológico que aparece en su curso. Estos no tienen que ser eventos actuales para capturar el interés del estudiante: un colega utilizó una escena del libro "Asesino de ángeles" (Shaara, 1974), sobre la batalla de Gettysburg, para demostrar el poder de la percepción sobre la realidad. En el libro, el general confederado Longstreet es retratado como sentado tranquilamente antes de la batalla. Un periodista extranjero infiere que él se está preparando, pensando en la estrategia y así sucesivamente. En realidad, está llorando, sabiendo que sus hombres morirán porque él se los solicita, pues sabe lo que ocurrirá ese día. Y recuerde, los resultados de la investigación necesitan ser ciertos, pero las historias no. No temo utilizar historias de ficción, especialmente ficción bien conocida. Por ejemplo, la historia infantil "Las nuevas prendas del emperador" demuestra los principios de la influencia social; las interacciones entre Iago, Otelo y Desdémona en la obra de Shakespeare "Otelo" proveen una ilustración poderosa de la importancia de las percepciones sobre la realidad objetiva. Los textos guía también pueden ser su fuente de historias; algunos libros utilizan las historias para introducir o enmarcar los capítulos, mientras que otras (tales como El animal social de Aronson) intercalan narrativas a lo largo. Los lectores tal vez quieran considerar libros con "historias desde el interior". Tales historias han sido recopiladas por Brannigan y Merrens (1995) en su serie de aventuras investigativas. Otras recomendaciones para fuentes de historias incluyen: ¨       Una historia de la Geropsicología en autobiografía. (Birren & Schroots, 2000). ¨       Estudios de caso en comportamiento anormal (6 ed) (Meyer). ¨       Estudios clásicos en psicología (Schwartz, 1986). ¨       Personalidades trastornadas en la literatura (Harwell, 1980). ¨       40 estudios que cambiaron la psicología: exploraciones en la historia de la investigación psicológica (4 ed).  (Hock, 2002). ¨       Pioneros de la psicología (3 ed).  (Fancher, 1996). ¨       Retratos de los pioneros de la psicología (Kimble, Wertheimer, & White, 1991). ¨       La historia de la psicología (Hunt, 1993). Piense en las experiencias comunes que sus estudiantes podrían haber tenido -historias sobre salir de casa, compartir con compañeros de cuarto, manejar relaciones, y similares que podrían ser especialmente relevantes para una audiencia en edad universitaria. El método de estudios de caso, frecuentemente utilizado en las escuelas de negocios, es un medio popular para introducir historias en clase. Los casos ilustran típicamente un problema, proporcionando información básica sobre una situación (por ejemplo, la historia de una compañía), y finalizan con un dilema actual que debe afrontar un individuo u organización. Con frecuencia están diseñados para ilustrar un punto particular o demostrar algunos procedimientos analíticos. Se anima entonces a los estudiantes para que generen soluciones posibles y consideren las consecuencias de dichas conclusiones. Este método estimula el aprendizaje activo, y en esencia, coloca a los estudiantes en el rol de redactar el final de la historia. Un método relacionado (el cual puede ser más o menos narrativo en su forma) es el juego de roles, donde los estudiantes activamente crean o forman parte en un minidrama en clase. McKeachie (1999) da el ejemplo de estudiantes que toman la perspectiva de Freud o Skinner respondiendo a una situación de tratamiento. El juego de roles es otro medio de combinar el poder de las historias con los beneficios del aprendizaje activo. Las historias también pueden ser integradas con la tecnología. Usted podría ser capaz de localizar historias interactivas o que se descargan en el computador y que se relacionan con el contenido de su curso (si usted es hábil con la programación y tiene tiempo de su parte, podría incluso desarrollar este tipo de aplicaciones). Los sitios de enseñanza en la red también pueden ser ricas fuentes de historias. Y no siempre tiene que ser usted quien las relate; las películas y los sitios web pueden ser también medios efectivos para compartir historias sobre la psicología.

Contando historias en clase

La clase magistral en sí misma puede ser estructurada como una narrativa, o una historia puede utilizarse solamente para ilustrar un punto clave. Imagínese usted como el narrador, tal vez con los estudiantes reunidos alrededor de una fogata. En vez de recorrer a lo largo el material, hecho por hecho, permita que la narración de historias florezca. Deje que el suspenso crezca -deténgase por un momento antes de revelar los resultados del estudio para atraer la atención de los estudiantes. Las historias pueden ser también una forma natural para introducir el humor en su clase magistral. Una forma para aprender cómo contar una historia es escuchar a los narradores maestros trabajando. La radio pública nacional (NPR) provee algunos ejemplos maravillosos: Garrison Keillor, por ejemplo, cautiva a miles de personas cada semana con sus cuentos de Lago Wobegon.  Tal vez también conozca personas en su entorno -parientes, amigos, y colegas- que pueden relatar una historia maravillosa. Tome nota de cómo involucran a su auditorio, y utilice estas técnicas mientras desarrolla su propio estilo. ¿Hacen una pausa en los puntos clave? ¿Qué información dan con anterioridad para involucrar a los escuchas, y de qué manera sostienen el suspenso? ¿Traen los personajes a la vida con descripciones vívidas o voces únicas? Así como usted desarrolla su propio estilo de enseñanza, de igual manera puede desarrollar su propio estilo para contar historias apoyándose en modelos de rol, pero haciendo que encajen con su propia personalidad. Así como con cualquier ejemplo, una historia debería ser una ilustración clara del principio que trata de demostrar. Puesto que el público realiza sus propias interpretaciones del punto principal de las historias, es su responsabilidad como profesor hacer que el mensaje de la historia sea claro, y establecer los vínculos entre la historia y los principios abstractos que demuestra. Los estudiantes que comienzan, especialmente, podrían no ser capaces de realizar estas conexiones por sí solos, o podrían recordar aspectos periféricos de la historia en vez del punto principal. Los estudiantes deberían ser conscientes de que las historias relatadas en clase son parte de la experiencia del aprendizaje, no algo tangencial. Mantenga la historia enfocada y pertinente. Más aún, si una historia no se articula mucho con el concepto que está tratando de demostrar, lo mejor será omitirla. En el momento del examen, los estudiantes que recuerdan la historia relatada en clase no deberían ser desubicados por sus conclusiones. ¿Cuándo es el mejor momento para contar una historia y que tenga su máximo impacto? Schank (1990) sugiere que las historias deberían venir luego de sorpresas, o la expectativa fracasará. Cuando los individuos han reconocido fallas en sus modelos del mundo, están abiertos a corregir dichos modelos. Los individuos son especialmente abiertos al aprendizaje cuando la expectativa falla y la historia es relevante para sus metas. Por ejemplo, suponga que usted acaba de llegar de enseñar una clase particularmente frustrante donde las mentes de los estudiantes divagaban y usted no lograba motivar la clase. Si en ese momento su colega le dijera cómo transformó su ambiente de clase comenzando cada una con una historia que presentaba un problema del mundo real o un misterio y trabajando sobre este en el transcurso de la clase, usted podría estar especialmente abierto para aprender de esta historia.  Articular las historias con problemas relevantes (tener éxito en un trabajo, llevarse bien con los compañeros de cuarto) para sus estudiantes, podría ayudarles a que esta fuera escuchada y recordada. Siguiendo la misma línea, las historias pueden ser relatadas desde diferentes puntos de vista. Piense en las perspectivas cuando esté diseñando su clase magistral. Usted podría describir un experimento desde el punto de vista del investigador, pero también podría comenzar contando la historia de lo que un participante en ese estudio experimentó, para llevar a los estudiantes a la situación. Imagine, por ejemplo, ser un participante en los estudios sobre conformidad de Asch, con niveles crecientes de confusión y duda mientras sus compañeros participantes continúan dando respuestas equivocadas a una tarea en que deben realizar un juicio. Las historias pueden promover la empatía, y colocándolos a ellos en los zapatos del participante, algunas veces esto podrá ayudarles a entender el poder de las situaciones experimentales. Variando la presentación de la investigación para enfocarse en la perspectiva de un investigador versus un participante, puede también ayudar a añadir condimento a su clase magistral. En algunos tipos de curso, particularmente seminarios pequeños, podría ser pertinente que los estudiantes compartan historias de sus propias vidas, y de hecho, los estudiantes podrían hacer espontáneamente esto incluso en cursos más numerosos. Esa es otra forma de aprendizaje activo, y los estudiantes podrían estar aún más atentos ante una historia contada por sus compañeros. El rol de un instructor será entonces vincular aspectos de nuestras narraciones e historias con los principios de la literatura psicológica (los estudiantes podrían sentirse frustrados con un curso que parece consistir solamente de experiencias individuales sin vínculo con la teoría o investigación). Si los individuos están dispuestos a compartir historias que pueden ser sensibles -por ejemplo, la lucha con trastornos psicológicos, experiencias con estereotipos o prejuicios-, reglas de base como el respeto por los demás, no discutir las relaciones personales por fuera de clase, y otras por el estilo deberían establecerse temprano. ¿Podría haber un lado negativo de utilizar historias en clase? Una cuestión que los profesores de psicología alguna vez afrontan, especialmente en cursos de introducción y de psicología social, es cómo ayudar a los estudiantes a entender que la experiencia personal no lo es todo, y que las preguntas psicológicas pueden ser verificadas científicamente y evaluadas con datos. Su uso de las historias debe ser integrado con referencias a evidencias empíricas, de tal manera que los estudiantes no salgan con la impresión de que una sola historia, incluso una especialmente vívida y fascinante, debería ser entendida como prueba para una posición particular. Tal vez desee solicitar realimentación a los estudiantes sobre sus historias, especialmente si está relatando una historia particular por primera vez, o si está comenzando a introducir el relato de historias en su enseñanza. Podría solicitar a los estudiantes que hagan una lista de historias que tal vez encuentren interesantes y útiles, y alternativamente, notar si existen historias que parecen generar divagación o confusión. Al final de la clase o luego de contar una historia, debería tomar un minuto para hacer preguntas a los estudiantes y resumir el punto de la historia que contó, cosa que se garantice que su mensaje fue correctamente recibido.

Una nota de conclusión

Las historias pueden servir a otra función que va más allá de la clase. La narrativa compartida puede ser una fuerza para crear comunidad. Las historias vinculan a los estudiantes de hoy con las tradiciones y personas del pasado. Si un evento importante o descubrimiento tuvo lugar en su campus o en su ciudad, permita a los estudiantes conocerlo. Cuente historias que agrupen los valores de su disciplina y su campus. Comparta sus historias de enseñanza con colegas. Y que usted y sus estudiantes vivan felices para siempre.

Lecturas y referencias recomendadas.

Aronson, E. (1995). The social animal (7th ed.). New York: W. H. Freeman. Birren, J. E., & Schroots, J. J. F. (Eds.). (2000). A history of geropsychology in autobiography. Washington, DC: American Psychological Association. Brannigan, G.G., & Merrens, M.R. (1995). The social psychologists: Research adventures. New York: McGraw-Hill. Bruner, J. S. (1986). Actual minds, possible worlds. Cambridge, MA: Harvard University Press. Fancher, R. E. (1996). Pioneers of psychology (3rd ed.). New York: Norton. Green, M. C., & Brock, T. C. (2000). The role of transportation in the persuasiveness of public narratives. Journal of Personality and Social Psychology, 79, 401-421. Green, M. C., Strange, J. J. & Brock, T. C. (Eds.) (2002). Narrative impact: Social and cognitive foundations. Mahwah, NJ: Erlbaum. Harwell, C. W. (1980). Disordered personalities in literature. New York: Longman. Hock, R. R. (2002). Forty studies that changed psychology: Explorations into the history of psychological research (4th ed.). Upper Saddle River, NJ: Prentice-Hall. Hunt, M. (1993). The story of psychology. New York: Anchor Books. Kimble, G. A., Wertheimer, M., & White, C. L. (Eds.). (1991). Portraits of pioneeers in psychology. Hillsdale, NJ: Erlbaum. McKeachie, W.J. (1999). Teaching tips (10th ed.). Lexington, MA: D.C. Heath & Company. Meyer, R. G. (2003). Case studies in abnormal behavior (6th ed.). Boston: Allyn and Bacon. Polichak, J.W., & Gerrig, R.J. (2002). Get up and win: Participatory responses to narrative. In Green, M. C., Strange, J. J. & Brock, T. C. (Eds.), Narrative impact: Social and cognitive foundations, (pp. 71-96). Mahwah, NJ: Erlbaum. Schank, R.C. (1990). Tell me a story. New York: Charles Scribner's Sons. Schank, R. C., & Abelson, R. P. (1995). Knowledge and memory: The real story. In R. S. Wyer, Jr. (Ed.), Advances in social cognition (Vol. VIII, pp. 1-85). Hillsdale, NJ: Erlbaum. Schwartz, S. (1986). Classic studies in psychology. Mountain View, CA: Mayfield Publishing. Shaara, M. (1974). The Killer Angels. New York: Ballentine Books. Melanie C. Green es profesora asistente en el departamento de psicología de la Universidad de Pennsylvania, donde enseña cursos de psicología social, psicología política, y métodos de investigación. Recibió su doctorado en el año 2000 de la Universidad Estatal de Ohio en psicología social. Su investigación examina el impacto de las narraciones en las creencias de los individuos.
Observer Vol.17, No.4 April, 2004

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