Consejería académica y momentos propicios para la enseñanza

sacando el máximo provecho de la experiencia

Traducción de: Alejandro Franco (APS Member, Northern Catholic University)
Correo: alejandro.franco.j@gmail.com
Mientras escribo esto, ya es casi el final del semestre, y otro período de consejos académicos llegó y se fue. Para muchos profesores ocupados, el tiempo de consejería les trae a la mente imágenes de horarios extendidos de oficina, múltiples reuniones con estudiantes irritables, y horarios vertiginosos que se agregan a la rutina normal de clases, investigación, y responsabilidades administrativas o del servicio. Si bien con frecuencia la consejería académica no se enfatiza lo suficiente en los reportes anuales del desempeño profesoral y no se tiene en cuenta para decisiones con relación al rango o la contratación, es una parte integral y necesaria de la mayoría de las funciones del profesor. Garantizado, aconsejar de manera efectiva a los estudiantes requiere una cantidad considerable de energía, pero las recompensas potenciales con frecuencia superan los costos y es un ejercicio mutuamente benéfico para todos los involucrados. Para los profesores, es la oportunidad de enriquecer las experiencias universitarias de los estudiantes de pregrado en un entorno diferente a la clase, brindándoles una adición bienvenida a las responsabilidades académicas habituales. Para los estudiantes, una interacción regular y consistente con los miembros del profesorado durante sus carreras académicas puede ayudarles a sentirse más conectados con la universidad durante los años universitarios y más allá. Las formas en que los departamentos de psicología manejan la consejería académica ha sido históricamente variada y los profesores se reúnen con estudiantes en diferentes etapas, ya sea al comienzo o en el intermedio de sus carreras en la Universidad. Lunneborg y Baker (1986) destacaron originalmente cuatro modelos diferentes para manejar la consejería: El modelo central En algunas universidades y departamentos, los miembros del profesorado no aconsejan, puesto que una oficina central en la universidad maneja este tema. El modelo sin profesores En otros departamentos, los estudiantes de pregrado que no han decidido su énfasis en la carrera se aconsejan primero en la oficina central, y más tarde en la oficina departamental, la cual es supervisada por un miembro del profesorado que trabaja en el énfasis de la carrera seleccionada. Modelos con una parte de los profesores o con todos En otros departamentos, principalmente pequeños, los estudiantes de pregrado en psicología que ya han elegido su énfasis son asignados a un consejero específico desde el comienzo de su carrera universitaria, o en el momento en que deciden el énfasis que seguirán.

Estilos de consejería

Tanto para los estudiantes como para los profesores, algunos estilos de consejería son más efectivos y satisfactorios que otros, dependiendo de las metas que se tengan al aconsejar. ¨       El firma-formatos afanado. Estos consejeros con frecuencia están demasiado ocupados como para hablar con los estudiantes. Sólo están disponibles para firmar formatos e identificar errores en la selección de cursos, pero tienen muy poco tiempo para cualquier otra cosa, esperando que sus citas de consejería duren menos de 10 minutos. Este tipo de consejería es usualmente el más fácil en términos de tiempo y energía, pero rara vez brindan recomendaciones positivas a los estudiantes. ¨       La figura desprovista de autoridad. Estos consejeros no se preocupan por la construcción de rapport o escuchar las necesidades de los estudiantes. Funcionan como una fuente de sabiduría con relación a los cursos, las opciones de carrera, o los requisitos para el énfasis de la carrera. Los estudiantes pueden tomar o no sus consejos. El estilo es más informativo que en la estrategia firma-formatos, pero también rara vez brinda una guía que los estudiantes con frecuencia necesitan o esperan. ¨       El padre sustituto. Estos consejeros se sitúan por encima de sus estudiantes y tratan de tomar las decisiones por ellos. Podrían involucrarse demasiado en las vidas personales de los estudiantes y siempre están disponibles y dispuestos a hacerse cargo de ellos. Sin embargo, los estudiantes podrían no lograr aprender de qué manera pueden controlar activamente sus propias trayectorias de carrera y frecuentemente tienen dificultades tomando decisiones propias. ¨       El mentor. Estos consejeros proveen información precisa y ayudan a los estudiantes a identificar todas las opciones posibles para el crecimiento y el desarrollo en cada etapa de sus carreras académicas. Están disponibles, escuchan activamente, y permiten que los estudiantes tomen sus propias decisiones y las apoyan, incluso si están en desacuerdo con estas. Estos consejeros guían a los estudiantes y simultáneamente les brindan oportunidades para la independencia y el crecimiento personal. ¨       El guía del sendero. A través de los años, mi filosofía personal de consejería ha evolucionado en lo que considero la estrategia del "guía del sendero", un estilo que va muy de la mano con el del mentor. Los años universitarios son un viaje excitante, formativo, y que altera la vida de la mayoría de los estudiantes, brindando un conjunto crítico de experiencias y oportunidades que construirán las bases para sus vidas y facilitarán su camino hacia la auto-actualización. Sin importar las direcciones y niveles de dedicación individuales de los estudiantes para lograr sus metas, ayuda a tener al menos una persona constantemente presente que pueda ayudarles en sus viajes individuales, señalar las dificultades, brindar información y posibles alternativas, y apoyar su desarrollo profesional.

La relación entre la enseñanza y la consejería

Sin importar el modelo particular que utilice su Universidad, es importante desarrollar habilidades efectivas de consejería (Ware, 1999). Una buena consejería requiere aplicar técnicas efectivas de enseñanza en el contexto individual cada oportunidad de consejo (ver Appleby, 2001). Los buenos consejeros están disponibles para sus estudiantes, se preocupan tanto por su bienestar como por su desempeño en clase, y los animan a comprometerse en el aprendizaje activo, la auto-reflexión, el pensamiento crítico, y la toma de decisiones en un contexto que va más allá de la clase. Estas habilidades con frecuencia se enfatizan en los entornos de la clase, pero podrían ser aún más valiosas cuando los estudiantes buscan consejo y toman decisiones que alteran sus carreras con relación a los cursos, prácticas, posgrados, opciones de empleo, y oportunidades de investigación.

La consejería y el momento propicio para la enseñanza

Dadas las similitudes entre consejería y enseñanza, no debería sorprendernos que la consejería provea oportunidades para la enseñanza y el aprendizaje similares a las que se encuentran en la clase. Si bien las definiciones específicas acerca de lo que es un momento propicio para la enseñanza son difíciles de encontrar, usualmente se centran alrededor de las situaciones generadas de manera espontánea en donde se aprovecha una oportunidad para ayudar a los estudiantes a mejorar su entendimiento de un concepto, teoría, perspectiva, o idea (ver Perlman & McCann, 2002, para una breve discusión). Luego de muchos años de aconsejar a estudiantes de pregrado y posgrado, me he dado cuenta de que el contexto de la consejería académica produce un mayor número de momentos propicios para la enseñanza. Los estudiantes que buscan consejo típicamente tienen preguntas que esperan que los profesores puedan responder. Frecuentemente, estas preguntas se relacionan con asuntos que van más allá de lo que surgió durante la clase, y, con frecuencia, no se relacionan con el material del curso. Al adoptar un abordaje holístico hacia la consejería, podemos aprovechar estas oportunidades de enseñanza diferentes a la clase y ayudar a moldear las trayectorias de carrera de nuestros estudiantes de pregrado así como sus perspectivas en la vida universitaria. Uno de mis encuentros más destacados con un momento propicio para la enseñanza ocurrió hace unos pocos semestres con un estudiante de segundo año. Mientras discutíamos sus cursos para el semestre de otoño del año siguiente, estaba visiblemente emocionado en profundizar en el currículo de psicología de niveles superiores. Sin embargo, me di cuenta que había dejado pendiente un curso de educación general -en bellas artes. Había guardado claramente su área principal favorita para el final. Yo: "bien, parece que todavía debe tomar una clase de arte". Estudiante: "detesto el arte". Yo: "Mmm, ¿exactamente qué no le gusta del arte?". Estudiante: "no lo sé con certeza, sólo sé que no lo soporto. ¿De verdad tengo que tomarlo?". Durante unos pocos segundos, me pregunté: ¿por qué obligamos a los estudiantes de pregrado a completar el currículo de educación general incluyendo el área de bellas artes? ¿Conocer sobre el arte enriquecerá las vidas de los estudiantes de pregrado, o podrá crear mejores estudiantes de posgrado en psicología? Luego de esos pocos segundos de reflexión, me di cuenta que nuestra conversación se había transformado en un claro momento propicio para la enseñanza. Así que, como dicen, carpe diem.  Respiré hondo y aproveché la oportunidad para discutir las razones para el requisito de arte. Hablamos sobre el conocimiento general y específico, así como la forma en que estos se relacionan con un estudiante bien informado, ciudadano del mundo. Discutimos la presencia del arte en la vida diaria como una forma de autoexpresión para los humanos. Señalé que la autoexpresión es fundamental en la psicología humana y sugerí que ver, escuchar, o sentir el arte incrementa nuestra experiencia estética del mundo. Sugerí que al menos un área del arte podría ser interesante para mi estudiante. ¿Qué tal la música? ¿La fotografía? ¿La historia del arte? ¿La apreciación del teatro? ¿Las artes de ejecución o danza? Y aquí, la utilidad del momento propicio para la enseñanza emergió incluso a sabiendas de que todas esas opciones artísticas estaban en el catálogo universitario; el esquema del requisito de arte de mi estudiante había incluido solamente pintura o dibujo, las cuales no le interesaban para nada. Había venido a nuestra reunión para evitar el "arte", pero hacia el final nos dimos cuenta que este esquema sobre el arte había sido un tanto estrecho. Finalmente, el estudiante se decidió por la música popular americana. Y durante nuestra siguiente reunión de consejería, le pregunté cómo le iba en el semestre. Me dijo que todo iba bien y mencionó que su clase de música se había convertido en el curso favorito de ese semestre. Estaba asombrado de que nuestro momento propicio para la enseñanza se hubiese transformado en una experiencia positiva para todo el semestre.

Maximizando la efectividad de la consejería a través de momentos propicios para la enseñanza Dependiendo del tamaño y la estructura de su programa, usted podría reunirse con sus estudiantes solamente dos o tres veces por año para las reuniones de consejería. Eso significa que los consejeros tienen un tiempo limitado para extenderse en los momentos que son propicios para la enseñanza durante la consejería. Sin embargo, estos surgen, así que es mejor estar listos para cuando lleguen. A continuación encontrará diversas oportunidades específicas que podrían surgir durante los momentos propicios para la enseñanza que se presentan en la consejería. Aclarar malentendidos sobre la psicología Con frecuencia, los primeros momentos propicios para la enseñanza emergen temprano en la relación de consejería. Muchos estudiantes eligen la psicología a partir de la información que han recopilado de programas de televisión, películas, libros, o revistas populares. Pueden tener impresiones de que la psicología sólo abarca campos aplicados dentro de la disciplina, o no estar familiarizados con las áreas académicas e interdisciplinares más amplias de la misma. Tal vez no se dan cuenta que los psicólogos realizan investigación científica, o que un posgrado en psicología es un requisito para ciertos tipos de trabajo. Una de las primeras preguntas que hago a mis estudiantes nuevos es, "¿qué quisiera hacer con su pregrado en psicología?". Dependiendo de las respuestas, -que con frecuencia no son muy diferentes de "ayudar a las personas"- aprovecho el momento para destacar la realidad de la disciplina, la amplia gama de opciones de carrera, y las estrategias y direcciones específicas que se requieren para alcanzar diversas metas en la carrera. Afinar las metas de carrera o profesionales para que sean realistas Algunas universidades tienen un curso formal dedicado al desarrollo profesional y de carrera de los estudiantes. En otras, estos cursos no están disponibles, así que los estudiantes pueden tener un acceso más limitado a la información sobre la carrera en el campo de la psicología. En la última situación, los consejeros pueden cerrar la brecha. Típicamente, este momento propicio para la enseñanza emerge en la segunda mitad de las carreras de pregrado o posgrado de los estudiantes, cuando comienzan los preparativos para ingresar al mercado laboral o en un programa de posgrado. Podría comenzar con un estudiante que hace preguntas sobre la inscripción en el posgrado. O podría surgir cuando los estudiantes comienzan a evaluar sus promedios de calificaciones y sus hojas de vida. Con frecuencia, invierto la mayor parte de mis sesiones de consejería con los estudiantes durante su primer año discutiendo las direcciones posibles en su carrera, en vez de encaminar a los estudiantes hacia la elección de cursos particulares. Estos momentos con frecuencia llevan a los estudiantes a evaluar de manera realista sus opciones futuras y afinar sus planes para alcanzar sus metas. Incrementar las fortalezas de los estudiantes Todos los estudiantes tienen fortalezas individuales y áreas para el mejoramiento. Los consejeros académicos están en una posición única en la universidad para ver el espectro de las vidas de los estudiantes tanto dentro como fuera de clase. Al ser profesores-mentores y psicólogos, estamos especialmente familiarizados con la base de conocimiento, habilidades, y personalidades de nuestros estudiantes. Una parte importante de la consejería incluye prestar atención a las fortalezas académicas e interpersonales de los estudiantes y reconocer cuándo un curso particular, experiencia de laboratorio, práctica, o preferencias por ciertos cursos podrían ayudarles. Con frecuencia, los momentos propicios para la enseñanza durante la consejería pueden aparecer cuando los consejeros escuchan hablar a los estudiantes acerca sus clases o intereses preferidos. Hace unos pocos años una de mis estudiantes hablaba con mucho entusiasmo sobre su curso de psicología organizacional. Basándome en este interés, le sugerí  matricular unos cursos del área de administración, y aproveché el momento para discutir la yuxtaposición entre las dos disciplinas. Ella nunca había considerado esa opción antes, pero rápidamente puso en práctica la propuesta, más tarde se graduó, y pudo ingresar de manera exitosa a un doctorado en psicología organizacional. Agregar cursos de administración solamente reforzó su interés en esa área. Sea ético y mantenga límites apropiados Ocasionalmente dentro del proceso de consejería, los estudiantes revelarán información que va más allá de nuestra capacidad para ayudarles. Esta revelación podría involucrar una experiencia personal negativa, un problema físico o psicológico, problemas financieros, o dificultades interpersonales. En estos casos, los profesores pueden aprovechar el momento para guiar a los estudiantes en la dirección correcta y busquen ayuda. Muchas universidades tienen una red extensa de individuos que están específicamente entrenados para manejar estos problemas. Ya sea que los estudiantes necesiten ayuda del centro de carreras, ayuda financiera, el centro de consejería psicológica, o un consejero legal, enseñamos a los estudiantes dónde pueden encontrar los recursos más pertinentes para su situación. Perlman, McCann, y Kadah-Ammeter brindan una excelente perspectiva sobre problemas éticos que surgen cuando se trabaja con estudiantes en necesidad. Aproxímese a los estudiantes de manera holística Es tentador enfocarse solamente en los momentos propicios para la enseñanza en donde los estudiantes son deslumbrados por sus consejeros profesores. Con frecuencia, sin embargo, he encontrado que nosotros como profesores podemos igualmente experimentar "momentos propicios" en los que los estudiantes amplían nuestros propios horizontes. En el entorno académico actual, rápidamente cambiante, los estudiantes llegan a la universidad con responsabilidades y demandas cada vez más divididas sobre su tiempo. Apreciar a los estudiantes como individuos, cada uno con su historia personal única y situaciones vitales para navegar, permite a los consejeros académicos responder y adaptarse a sus necesidades variables a través de sus carreras académicas. Reconocer que los estudiantes pueden tener metas o intereses diferentes a las de sus consejeros-profesores puede crear momentos propicios para la enseñanza en donde el mentor aprende a retroceder y permite a los estudiantes que tomen sus propias decisiones. De hecho, este momento puede llevar al consejero a darse cuenta que los estudiantes necesitan extender sus alas y cambiar a un consejero diferente que se articule más de cerca con sus intereses de carrera.

Desafíos en la consejería

Algunas veces, los momentos propicios para la enseñanza que surgen durante la consejería incluyen navegar temas difíciles. Por ejemplo, algunas veces es claro en la reunión que los estudiantes están luchando académicamente (Foushée & Sleigh, 2004, discuten formas para ayudar a los estudiantes en problemas). Durante estos momentos, es útil aprovechar el momento y remitir a los estudiantes hacia los recursos apropiados del campus. Otra opción es discutir las estrategias de estudio y de presentación de exámenes, las habilidades para el manejo del tiempo, y las técnicas para tomar notas. Los consejeros podrían encontrar estudiantes resistentes que los visitan porque "les toca". Aquí, es útil construir un rapport primero con el estudiante, y luego más adelante aprovechar los momentos propicios para la enseñanza en la medida en que surjan, brindando información que podría permitir a los estudiantes ver la utilidad de las reuniones de consejería. Trabajar con los estudiantes de transferencia puede también presentar desafíos únicos. Mientras se ajustan a un entorno académico y social nuevo, estos estudiantes con frecuencia traen preguntas acerca de las carreras, la vida universitaria, y las oportunidades de cursos, temas que los llevarán a los momentos propicios para la enseñanza. Algunos obstáculos a los momentos propicios para la enseñanza en la consejería son estructurales cuando los departamentos utilizan una consejería en línea, grupal, o por pares. En cada uno de estos casos, los momentos propicios pueden ser escasos, puesto que los profesores y estudiantes se separan con mucha facilidad entre sí. En otros departamentos, los profesores podrían tienen tantos estudiantes para aconsejar que invierten muy poco tiempo con estudiantes individuales, limitando de manera severa las oportunidades para el descubrimiento. Los departamentos que valoran la consejería y sus potenciales podrían limitar o remover estos obstáculos estructurales lo mejor que les sea posible.

Conclusión

Sin importar el estilo de consejería que adopte el profesor, la interacción positiva y efectiva con los estudiantes requiere muchas de las habilidades que los profesores utilizan en la clase. Los beneficios de aproximarse a la consejería desde la perspectiva del mentor y profesor son enormes tanto para profesores como estudiantes. Aprovechar los momentos propicios para la enseñanza y utilizarlos para mejorar la consejería y enseñanza futura, es una de las mejores formas para incrementar la sabiduría de los profesores y afinar las habilidades que incrementan la experiencia universitaria, tanto para los estudiantes como para los aconsejados. Para la administración, la consejería podría no ser la actividad más glamorosa en la lista de informes del desempeño de los profesores. Pero para profesores comprometidos y reflexivos, la consejería académica puede ser una de los aspectos más gratificantes de ser profesor.

Referencias y lecturas recomendadas

Appleby, D. (2001). The teaching-advising connection: Parts I – V. The Mentor: An Academic Advising Journal, 3(2). Retrieved April 7, 2007, from http://www.psu.edu/dus/mentor/. Foushée, R.D., & Sleigh, M.J. (2004). Going the extra mile: Identifying and assisting struggling students. In B. Perlman, L.I. McCann, & S.H. McFadden (Eds.), Lessons learned: Practical advice for the teaching of psychology (Vol. 2, pp. 303-311). Washington, DC: American Psychological Society. Johnson, R.D. (Ed.). (2006). Teachable moments: Essays on experiential education. Lantham, MD: University Press of America. Lunneborg, P.W., & Baker, E.C. (1986). Advising undergraduates in psychology: Exploring the neglected dimension. Teaching of Psychology, 13, 181-185. Perlman, B., & McCann, L.I. (2002). What we need to know about teaching and teachers. In W. Buskist, V. Hevern, & G.W. Hill, IV, (Eds.), Essays from excellence in teaching, 2000 – 2001 (Chapter 10). Retrieved April 9, 2007, from http://teachpsych.org/resources/e-books/eit2000/eit00-10.html Perlman, B., McCann, L.I., & Kadah-Ammeter, T. L. (2007, December). Working with students-in-need: An ethical perspective. APS Observer, 20, 37-44. Ware, M.E. (1999). Academic advising for undergraduates. In B. Perlman, L.I. McCann, & S.H. McFadden (Eds.), Lessons learned: Practical advice for the teaching of psychology (Vol. 1), (pp. 187-192). Washington DC: American Psychological Association. Sobre la autora: Rebecca D. Foushée es una Profesora Asociada y Directora del Programa de Psicología en la Universidad Fontbonne en San Luis, Missouri, donde enseña Introducción a la Psicología, Psicología Evolutiva, Diseño de Investigación y Estadística, Neurociencia Comportamental, Psicología de las Mujeres, Historia y Sistemas, y un seminario de investigación para estudiantes avanzados. En el año 2006, obtuvo el premio Joan Goosetree Stevens a la excelencia en la enseñanza y el premio Emerson también para la excelencia en la enseñanza. Es miembro de la APS, la APA, la STP, y la Sociedad Internacional para la Psicobiología Evolutiva.  Además de enseñar la psicología, aconsejar estudiantes, y realizar investigación, invierte su tiempo montando en bicicleta, viajando, sembrando vegetales orgánicos, y apoyando la música en vivo, preferiblemente en exteriores.
Observer Vol.21, No.3 March, 2008

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