Observaciones sobre Enseñanza: Quince años de Tips de Enseñanza

Fifteen Years of Teaching Tips

Traducción de: Alejandro Franco (APS Member, Northern Catholic University)
Correo: alejandro.franco.j@gmail.com

Todo lo que se apresure hacia la madurez seguramente se estropeará muy pronto. Todo lo que se cumple con afán seguramente será destruido con facilidad. (Lecciones Zen, 1989, p.33). Este artículo final de los Tips de Enseñanza bajo nuestra edición mira hacia atrás y busca resumir las ideas más importantes que prevalecen en los Tips de Enseñanza de los últimos 15 años. Leímos los Tips de Enseñanza desde sus inicios hasta la conclusión de nuestro editorial, 107 escritos. ¿Qué nos dijeron? ¿Qué queda por decir? Buscamos ideas significativas que podrían resistir el paso del tiempo. Nuestras observaciones enfatizan las paradojas que permean la práctica de la enseñanza; revelan por qué una buena enseñanza puede ser tan difícil pero, al mismo tiempo, por qué entenderlas puede ayudarnos a enseñar bien.

Tenga una intención en su enseñanza

Leer el trabajo de nuestros columnistas reveló diversos matices de la enseñanza. Las decisiones sobre cómo planear nuestros cursos, qué enseñar en la clase de hoy, y cómo enseñarlo, todas tienen como meta obtener resultados positivos, tanto para estudiantes como para profesores. Deberíamos tener una intención cuando se aborda el cómo y el por qué enseñamos en la forma en que lo hacemos, pero con frecuencia no la tenemos. Los buenos profesores planean y reflexionan acerca de las decisiones que toman con relación a lo que hacen o no en su enseñanza. Este es el tema de los Tips de Enseñanza: apoyar a los profesores para que realicen una consideración cuidadosa de las ideas sobre la enseñanza, y para que decidan deliberadamente si las integran y las adoptan. Idealmente, tenemos una razón bien pensada para todo lo que hacemos en clase con nuestros estudiantes. Nuestras acciones (momentos enseñables y la espontaneidad) deberían ser planeadas, resultado de una consideración reflexiva, y, cuando sea posible, ensayadas o practicadas. Por ejemplo, la preparación del programa del curso comienza con la consideración sobre qué material será tratado, y decisiones difíciles acerca de lo que no será posible incluir. Nuestras clases magistrales deberían ser organizadas con ejemplos bien pensados del mundo real que atrapen la atención de los estudiantes y faciliten la retención. Los temas de discusión deberían ser relevantes para el contenido del curso e interesantes (esperamos) para nuestros estudiantes, y los exámenes deberían ser cuidadosamente construidos. Deberíamos ser conscientes que buena parte de la enseñanza y el aprendizaje del estudiante tienen lugar por fuera de la clase y estar disponibles para ellos, solicitándoles que hablen con nosotros en ambientes diferentes como nuestras oficinas o laboratorios. Existen muchas cosas que podemos hacer para acercarnos a estos niveles ideales en la preparación de un curso. Buscar el consejo de profesores que hagan bien su trabajo en la clase es un lugar natural para comenzar, y tiene el beneficio de ayudar a los profesores a desarrollar su sentido de comunidad, el cual es muy importante para tener apoyo. También existen muchas otras fuentes de ideas útiles, incluyendo varios libros, revistas, y conferencias que se enfocan en la enseñanza.

La psicología en el pregrado es parte de una educación liberal

Uno de los temas más llamativos que notamos al revisar los tips es la forma en que la enseñanza de la psicología ejemplifica los ideales de una educación liberal. De acuerdo con la declaración de la Asociación Americana de Universidades (AAC&U), la educación liberal busca que se comprendan las bases del conocimiento y de la indagación sobre la naturaleza, la cultura y la sociedad; que dominemos las habilidades centrales de la percepción, el análisis, y la expresión; que cultivemos un respeto por la verdad; que reconozcamos la importancia del contexto histórico y cultural; y que exploremos conexiones entre el aprendizaje formal, la ciudadanía, y el servicio a nuestras comunidades (AAC&U, 1998). Enseñar y estudiar la psicología es ubicarse en el punto de cruce de estas facetas de la educación liberal: adquirir conocimiento, dominar habilidades, probar las afirmaciones de verdad, entender las influencias del contexto, y realizar conexiones con el mundo por fuera de la academia. Varios autores de los Tips abordaron la enseñanza de la metodología científica y ofrecieron sugerencias sobre cómo ayudar a los estudiantes a aprehender el significado de la empresa científica tal como se aplica a los procesos comportamentales y mentales. Además de discutir cómo enseñar los métodos de la ciencia, algunos artículos brindaron consejos para enseñar a los estudiantes habilidades tales como la escritura o el pensamiento cuantitativo. Otros se enfocaron en el contenido, relacionando la forma en que los cursos de psicología invitaban a la integración de otras disciplinas, tales como la biología, las matemáticas, e incluso el derecho. Los autores de Tips también demostraron que existen muchas formas para establecer conexiones entre diversos dominios del conocimiento. Por ejemplo, la psicología transcultural puede ser enseñada como un curso independiente, o puede ser incorporada dentro de casi cualquier otro curso típico enseñado a los estudiantes de pregrado. De igual manera, muchas instituciones establecen como obligatorio para los estudiantes de psicología que tomen un curso sobre la historia de la disciplina, aunque Michael Wertheimer afirma que "la historia pertenece a cada curso" (Wertheimer, 1999).  Las artes son el único tema de la educación liberal que no fue atendido en ninguna de las columnas de Tips, por lo que dejamos esa rica área de la investigación y la práctica psicológicas para próximos autores. Vale la pena anotar, sin embargo, que Henry Gleitman, uno de los autores de un texto guía introductorio más respetado en las últimas décadas, insistió en la incorporación de las artes en su presentación del campo de la psicología a los estudiantes nuevos. Como fue anotado en la afirmación de la AAC&U, la educación liberal no solamente provee las bases para el conocimiento y los métodos de indagación, sino que también reconoce los principios éticos que son esenciales para obtener el conocimiento y utilizarlo de manera sabia. Nuevamente, nuestra revisión de los artículos de Tips muestra la manera sería en que los psicólogos asumen sus responsabilidades éticas cuando enseñan y supervisan la investigación de sus estudiantes. Finalmente, además de brindar conocimiento y habilidades para la indagación, redacción, y el análisis estadístico, los profesores de psicología estructuran cada vez más el aprendizaje servicio en sus clases como una forma de ayudar a los estudiantes a realizar "conexiones significativas entre el aprendizaje formal, la ciudadanía, y el servicio a nuestras comunidades" (AAC&U, 1998). Diversos artículos de Tips describieron formas innovadoras para ayudar a los estudiantes a realizar tales conexiones. Los profesores de psicología tienen oportunidades maravillosas para apoyar la preparación de los estudiantes hacia una vida educada. Los profesores deben aceptar, sin embargo, que con frecuencia no sabemos si nuestros esfuerzos y valores influencian a los estudiantes en sus vidas futuras ni la forma en que esto sucede. Esta es una incertidumbre que los profesores necesitan aprender a aceptar.

La enseñanza requiere tanto lo intelectual como lo emocional

Parte de lo que describimos anteriormente es el proceso cognitivo e intelectual del diseño de cursos, trabajo con los estudiantes, presentación de la teoría, hallazgos de investigación, biografías, y ejemplos. Sin embargo, la razón no es suficiente. Una buena enseñanza requiere pasión, entusiasmo, y disfrute; son estos los que proveen el puente desde lo intelectual hasta el entendimiento de los estudiantes, y abren la puerta para que los estudiantes avancen, confronten y entiendan la psicología. La enseñanza requiere compromiso Mientras diseñamos nuestros cursos, decidiendo a partir de una amplia gama de temas posibles y habilidades importantes para los estudiantes, tomamos mil decisiones razonadas. Los autores de Tips podrían animarnos a elegir sus ideas y abordajes de la enseñanza, en los cuales creen profunda y apasionadamente. No podemos, sin embargo, elegirlos todos. Debemos ser consecuentes con lo que llamamos "los compromisos de la enseñanza". Los profesores deben afrontar decisiones acerca del contenido que constituye el núcleo de un curso, qué tanto es necesario para dar validez a un curso, y cómo los estudiantes aprenderán este contenido. Al mismo tiempo, toda una serie de otras experiencias de aprendizaje y habilidades existen para los estudiantes (por ejemplo, redacción, trabajo en equipo, ética, historia, investigación clásica, conocimiento de las personas que son psicólogos). El tiempo es finito al enseñar cualquier curso, las opciones, en cambio, casi infinitas. El compromiso con la enseñanza es una de las razones por las cuales la docencia es un trabajo duro y todos los profesores podrían sentir que se quedan cortos. Muchos profesores lamentan las pérdidas que resultan de este compromiso ("no podré abordar el capítulo sobre el tema __________", "quería que los estudiantes hicieran la actividad ________ pero ya tienen suficientes"). El compromiso con la enseñanza necesita consolidarse de manera sabia. Emoción Como se evidencia en los artículos de Tips de los últimos 15 años, la enseñanza de la psicología no es simplemente la transferencia de información del profesor al estudiante. En algún momento, luego de que comenzamos a editar estas columnas, la revolución de Internet se expandió ampliamente en la vida intelectual con una enorme, y a veces confusa, cantidad de información, en conjunto con una proliferación de estrategias para acceder a dicha información. Si bien la mayoría de nosotros celebramos hoy los diversos recursos intelectuales que están disponibles en Internet, no hemos llegado a la conclusión de que los profesores sean irrelevantes para el proceso del aprendizaje. Es la emoción -nuestra pasión y entusiasmo- lo que motiva a los estudiantes a ejercitarse intelectualmente. Reconocer el importante lugar de la emoción en la enseñanza no significa que un profesor necesita un estilo demostrativo; incluso los profesores más silenciosos pueden estar apasionados por sus temas, y por lo que esperan del tiempo que invierten con sus estudiantes. Este placer desde el aprendizaje es contagioso, seductor, encantador, y todo esto es bueno para la enseñanza. Es la pasión por nuestros temas y la búsqueda del conocimiento lo que nos permite afrontar las inevitables frustraciones de la labor del profesor. El entusiasmo, e incluso el placer en la enseñanza y el aprendizaje, no solamente nos dan los ánimos para superar las malas sesiones de clase ocasionales, sino que además estas emociones positivas "extienden y construyen" nuestras "repertorios de pensamiento -acción" (Fredrickson, 2001, p. 221), produciendo creatividad en la manera en que pensamos la enseñanza, disposición para ensayar nuevos abordajes, y apertura hacia el "crecimiento individual y la conexión social" (Fredrickson, 2001, p. 224) que surgen cuando se tiene una intención en la enseñanza y se comparte dicha intencionalidad con otros.

Los profesores necesitan pensar acerca de la enseñanza y formarse permanentemente Frecuentemente hablamos acerca de los profesores como si todos fueran el mismo. Sabemos que este no es el caso. Por ejemplo, en nuestras columnas de Tips de enseñanza tenemos profesores de gran experiencia que presentan ideas para sus colegas y profesores más jóvenes que hacen lo mismo. Cuando los profesores envejecen, representan diferentes cohortes para sus estudiantes, y los estudiantes enseñan a los profesores con sus preguntas, ideas y pasiones. Como podría esperarse, los profesores cambian con el tiempo, así como en la medida en que enseñan más, con frecuencia debido a una autorreflexión crítica, afrontar los desafíos de permanecer intelectualmente vivo, o debido a los cambios en la naturaleza de los estudiantes en la medida en que aparecen nuevas generaciones en nuestras clases. Dedicando tiempo para reflexionar acerca de la enseñanza Nuestras vidas apretadamente estructuradas están repletas de actividades que incluyen enseñar tanto dentro como fuera de clase, dirigir y supervisar investigaciones, realizar tareas administrativas, servir en comités, redactar propuestas de becas y artículos de revista, entre otras. Con todas estas ocupaciones, los profesores con frecuencia sienten que les queda muy poco para leer y pensar sin una meta inmediata, o para incluir un autoexamen crítico en sus cronogramas. Sabemos por la literatura sobre el estrés y el afrontamiento lo importante que es sentirse en control de la vida propia, y aún así con frecuencia los profesores sienten que no tienen control sobre nada. Reconociendo esto, diversas columnas de Tips a través de los años han atendido específicamente la importancia de que los profesores se cuiden a sí mismos, dejando un tiempo para el crecimiento intelectual, y monitoreando sus actitudes y comportamientos en la enseñanza. Por ejemplo, en el volumen 2 de las Lecciones Aprendidas (Perlman, McCann, & McFadden, 2004), los autores enfatizaron la importancia de tomarse el tiempo para reflexionar y renovarse, haciendo un esfuerzo para hablar con otros acerca de la enseñanza, realizando la difusión académica de la investigación sobre la enseñanza para mejorar el aprendizaje de los estudiantes, y construyendo un portafolio del curso para producir un inventario comprensivo de cómo se enseña una clase particular. Estas columnas en conjunto con otras publicadas a través de los años muestran la naturaleza multifacética de la enseñanza de la psicología. La enseñanza es, después de todo, una empresa profundamente humana, asumida por personas que han desarrollado habilidades profesionales particulares con miras a descubrir y comunicar el conocimiento acerca del comportamiento y los procesos mentales. Estas habilidades son esenciales, puesto que algunas veces nos indican cuándo estamos cansados, enfermos, en duelo, preocupados, o distraídos. La mayor parte del tiempo, nuestro profesionalismo nos lleva a través de la clase sobre Pavlov cuando al mismo tiempo estamos pensando en la fiebre del bebé. Algunas veces, somos muy conscientes de que la clase no va bien, mientras que en otros días salimos del aula con un poderoso sentido de orgullo y logro, particularmente cuando los estudiantes salen del salón haciéndonos preguntas y solicitando más insights acerca de los temas más desafiantes. El desarrollo como profesores Eventualmente, aprendemos los ritmos del año académico y la forma de curva normal que tienen lo mejor y lo peor de las experiencias en clase. Este tipo de aprendizaje refleja nuestro desarrollo como profesores, tanto en términos del dominio de nuevas técnicas de enseñanza como de procesos de madurez personal. Estos no pueden ser separados fácilmente. Por ejemplo, artículos de Tips ofrecen sugerencias numerosas y detalladas para incorporar nuevos abordajes en la enseñanza de la psicología. Estos incluyen varias técnicas de aprendizaje activo como demostraciones, juego de roles, y discusiones en grupos pequeños. Otros artículos atienden los desafíos de redactar buenos exámenes y dar realimentación a los estudiantes acerca de su redacción. Sin embargo, si llegamos a creer muy pronto en nuestras carreras que sabemos lo suficiente acerca de cómo enseñar bien y que no necesitamos tiempo para revisar o cambiar nuestros enfoques sobre la enseñanza, entonces hemos llegado a un doble bloqueo evolutivo: evitaremos la reflexión crítica personal y las posibilidades de desarrollo profesional como profesores, y rechazaremos las oportunidades de aprender nuevos abordajes para la enseñanza. Asumimos que los lectores de los artículos de Tips reconocen las múltiples formas de desarrollo que los profesores pueden experimentar. Parte de este desarrollo es motivado por el trabajo con colegas y estudiantes de diferentes edades y cohortes. Como editores de esta columna, entendemos esto bien; si bien cada uno de nosotros ha enseñado durante más de tres décadas, siempre disfrutamos descubrir que podemos aprender de colegas más jóvenes y de las columnas que han escrito. Estar en conversación con colegas en diferentes puntos de sus carreras también es un nuevo estímulo para la reflexión crítica sobre la enseñanza. Típicamente, las culturas asumen que los novatos aprenden de los expertos; sin embargo, en nuestro mundo de cambios vertiginosos, repleto de múltiples experiencias, los expertos pueden aprender de los novatos. Esta es la razón por la cual algunas universidades están explorando la idea de mentoría recíproca. Por ejemplo, el profesor asistente recientemente contratado podría trabajar con un colega más experimentado para incorporar tecnologías interactivas en la clase magistral y en la enseñanza, mientras que el profesor de tiempo completo que está a sólo unos cuantos años del retiro podría ayudar a un profesor más joven a pensar sobre un desafío ético que encontró en su clase.

Realidades de la enseñanza que rara vez son discutidas

En nuestra revisión de los Tips de enseñanza, notamos que si bien han sido discutidos muchos temas útiles, algunos principios bien investigados, que merecen consideración en nuestros esfuerzos para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes, recibieron poca atención. Repetición La repetición es un ejemplo excelente de un principio de buena enseñanza que rara vez es discutido. La ley de la frecuencia ha sido bien estudiada a lo largo de los años, pero la idea de que la sola repetición tiene una influencia positiva en el aprendizaje no aparece con frecuencia en nuestras discusiones sobre enseñanza y aprendizaje, ni es un tema común en las artículos que hemos publicado a lo largo de los años en la literatura general sobre la enseñanza de la psicología. Con tanto para cubrir durante un semestre, somos resistentes a invertir mucho tiempo repitiendo algo que ya ha sido tratado, incluso cuando le agregamos los beneficios bien conocidos de la práctica distribuida. Sin embargo, como cualquiera que ha pedido a sus estudiantes en los niveles superiores que describa el condicionamiento clásico sabe, la discusión usualmente extensa sobre este tema en la introducción a la psicología no se ha retenido como lo imaginábamos. Nuestro currículo típico con su secuencia escalonada de prerrequisitos y niveles bajos y superiores debería proveer alguna repetición de los temas principales, pero aún así los estudiantes con frecuencia parecen olvidar materiales e ideas del curso tan pronto como se termina el examen. Sobreaprendizaje Incluso con menos frecuencia se abordan las útiles observaciones de Ebbinghaus acerca del sobreaprendizaje, donde aprender un material más allá del dominio contribuye enormemente al grado de retención. Nuevamente, tenemos poco tiempo en nuestros semestres para repetir material hasta este grado. Si fuéramos capaces de hacer más de esto, o nuestros estudiantes practicaran el sobreaprendizaje cuando estudian, especialmente para sus exámenes, el desempeño y las notas mejorarían. El rol del estudiante La cantidad de energía que los buenos profesores invierten para apoyar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje es excesiva. Buena parte del contenido de los artículos de los Tips tienen que ver con ideas y técnicas para mejorar nuestra enseñanza con el fin de garantizar el éxito del estudiante, y así es como debería ser. Las recomendaciones para el diseño del curso en donde los estudiantes puedan demostrar el aprendizaje no sólo en los exámenes, sino en sus tareas, trabajos en equipo, y así sucesivamente, son uno de estos ejemplos. El hecho de que los estudiantes al final sean responsables de su propio aprendizaje (y que algunos no lo lograrán) es una verdad universal mucho menos discutida. Más bien nos enfocamos en la observación y la realidad de que la enseñanza es un trabajo duro y prestamos menos atención al hecho de que el aprendizaje requiere de trabajo duro por parte de los estudiantes. Los profesores no deberían pasar muy rápido o subestimar la dificultad de la tarea. Una de las mejores formas para recordar esta lección es que se conviertan en estudiantes ellos mismos de vez en cuando, por ejemplo, en talleres. El reconocimiento de parte de los profesores de que sus estudiantes deben realizar un trabajo duro y que ellos (profesores) están conscientes de lo que están solicitando sus estudiantes es un gran avance para establecer rapport y para construir dentro delcurso una comunidad de aprendizaje constituida tanto por el profesor como por los estudiantes. No todos los estudiantes pueden ser motivados Si bien muchos profesores sienten que han fracasado si sus estudiantes fracasan, la experiencia enseña que los profesores no pueden rescatar o llegar a todos los estudiantes. Incluso los buenos profesores apenas pueden hacer esto. Algunos estudiantes no están preparados para estar en la Universidad cuando les enseñamos, y si bien puede ser difícil, los profesores deben permitir a los estudiantes que pierdan si lo necesitan. Con frecuencia es desafiante para los profesores hablar con estudiantes que obtienen notas reprobatorias, para indagar simple y honestamente si existen elementos en los que podrían ayudarles, pero también para señalar que el estudiante podría haber tomado demasiados créditos, que las enfermedades podrían haber tenido un mayor impacto en los estudiantes de lo que sospechaban, que la universidad es más difícil de lo que creían, que tal vez no están estudiando lo suficiente, que podrían desear considerar dejar la universidad sabiendo que pueden regresar más adelante, que deberían considerar caminos educativos alternativos incluyendo otras instituciones, y así sucesivamente. Con frecuencia son los estudiantes quienes enseñan y rescatan a los profesores, diciéndoles que han tenido demasiados trabajos de medio tiempo, que están de todas maneras dejando la Universidad, o que no se debería preocupar el profesor puesto que el estudiante volverá a matricular el curso. Muchos profesores desean que sus estudiantes tomen riesgos y que salgan de su zona de confort. Perder un curso o tener un rendimiento pobre, si se pone en perspectiva y se trata con respeto e interés, podría ofrecer oportunidades para que los estudiantes se encuentren a sí mismos.

Conclusión

La enseñanza es una profesión honorable e importante. Finalizamos con este tema básico, ampliamente entendido pero que con frecuencia no es expresado. La idea de que la enseñanza es una profesión honorable tiene un gran significado y necesita entenderse e internalizarse si vamos a sostenernos nosotros mismos en esta. Implica que lo que hacemos como profesores está caracterizado por principios de honor, que somos correctos en nuestras interacciones con colegas y estudiantes, y que somos éticos. Más aún, implica que los profesores se comportan con dignidad, que la profesión tiene una historia distinguida, y que somos portadores de un estándar para todos aquellos que han pasado por aquí antes que nosotros. Desde esta perspectiva, lo que hacemos se ha ganado el respeto, si bien debemos ser creíbles para ganarlo. El título de "miembro del profesorado", y las responsabilidades que aceptamos en nuestro rol como profesores demandan profesionalismo de nuestra parte -una apariencia personal y comportamiento positivos, trabajar horas extensas, aceptación de la enseñanza como vocación más que un trabajo, y trabajar con nuestros estudiantes con paciencia y pericia. Lo que hacemos importa. En nuestras interacciones con estudiantes y en nuestra enseñanza, lo que hacemos tiene el potencial para ser sustancial, importante en nuestras vidas y en la de ellos, y con la posibilidad de hacer una diferencia. Solicitar ejemplos regulares y demostrables de estas formas de hacer la diferencia es pedir demasiado. Al igual que la crianza, la enseñanza implica, en su núcleo, un acto de fe de que en el futuro lo que hacemos valdrá la pena. También podemos enseñar sobre problemas importantes para las vidas de nuestros estudiantes o de cualquier otra persona. Podemos enseñar sobre el amor, la pérdida, la muerte, la elección, la patología, e incluso iluminar en nuestros ejemplos la neurobiología con ideas que importen a nuestros estudiantes. Lo que hacemos puede ser importante en nuestro servicio como roles modelo para nuestros estudiantes, y en hacer explícitos los trabajos de una mente académica -la nuestra. La creencia de que la enseñanza importa y que es honorable nos sostiene a través del semestre, el año académico y la carrera, y es la piedra angular sobre la cual todo lo que hacemos debe ser construido. Todos los artículos de Tips están en el fondo basados en la idea de que, si se aplican bien, lo que los autores presentan significará una diferencia para los estudiantes y mejorará la calidad de su educación. Y cuando tengamos problemas como profesores -y los tendremos, y debemos tenerlos- es la gracia, dignidad y el honor que representamos como profesores lo que nos permitirá intentar de nuevo. Deseamos a nuestros lectores lo mejor en sus empresas de confrontar y balancear las paradojas y tensiones de una buena enseñanza. Utilice su intelecto para beneficiar a sus estudiantes pero tenga presente el lugar de la emoción y la pasión. Disfrute y busque una mezcla de expertos y novatos en su trabajo. A la vez que se lucha para convertirse en experto de lo particular, destine tiempo a los temas universales de la enseñanza que nos causan dolor mientras que al mismo tiempo nos dan lo que necesitamos.

Referencias y lecturas recomendadas

AAC&U. (1998). Statement on liberal learning. Retrieved June 20, 2007, from http://www.aacu.org/About/statements/liberal_learning.cfm. Fredrickson, B.L. (2001). The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions. American Psychologist, 56, 218-226. Perlman, B., McCann, L.I., & McFadden, S.H. (2004). Lessons learned: Practical advice for the teaching of psychology (Vol. 2). Washington, DC: Association for Psychological Science. Wertheimer, M. (1999). History belongs in every course. In B. Perlman, L.I. McCann, & S. H. McFadden (Eds.), Lessons learned: Practical advice for the teaching of psychology (Vol. 1, pp. 129-134). Washington, DC: Association for Psychological Science. Zen lessons: The art of leadership. (1989). Cleary, T. (translator). Boston: Shambhala. Sobre los autores Baron Perlman es un profesor distinguido en el Departamento de Psicología en la Universidad de Wisconsin en Oshkosh, y es miembro colaborador en la Sociedad para la Enseñanza de la Psicología (APA División 2).  Tiene un interés y compromiso de larga data en el desarrollo de profesores. Lee I. McCann es profesor de psicología en la Universidad de Wisconsin en Oshkosh, y miembro colaborador de la Asociación Psicológica Americana y la Sociedad para la Enseñanza de la Psicología. Susan H. McFadden es profesora distinguida en la Universidad de Wisconsin y profesora en la Universidad de Wisconsin en Oshkosh.  Ha enseñando la psicología durante 35 años.

Muchas gracias

La Asociación para la Ciencia Psicológica (APS) extiende su más profundo agradecimiento al editor de los Tips de Enseñanza, Baron Perlman, y a los coeditores Lee I. McCann y Susan H. McFadden por 15 años de servicio dedicados a la sección de Tips de Enseñanza.
Observer Vol.21, No.4 April, 2008

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