La voz del profesor

Un recurso y un riesgo

Traducción de: Alejandro Franco (APS Member, Northern Catholic University)
Correo: alejandro.franco.j@gmail.com
¿Qué tienen en común la mayoría de profesores universitarios con Billy Joel, el Reverendo Billy Graham, Bill Murray y Bill Clinton? Pocos llevamos a nombre de "Bill", así que no se trata de eso. En cambio, se trata de nuestra dependencia ocupacional en nuestras voces. Al igual que los políticos, cantantes, actores, y predicadores, los profesores se apoyan en sus voces como un recurso especial, capaz de transmitir, clarificar, y enfatizar ideas y sentimientos. La naturaleza de nuestro trabajo diario, al igual que el de políticos y cantantes, también coloca nuestras voces en riesgo. Hablamos durante horas de manera continua, con frecuencia en aulas con una pobre ventilación, y debemos proyectar nuestras voces hasta las profundidades de los salones de clase que tienen una acústica pobre. Existe una serie de pasos que cualquiera de nosotros puede tomar para fortalecer nuestras voces y ser un James Earl Jones en nuestras clases, hablando en tonos vigorosos y resonantes que atraigan la atención de los estudiantes y mejoren su comprensión.

Biomecánica de la voz

Las variaciones en la producción de la voz con frecuencia están al alcance de nuestro control voluntario. Al controlar conscientemente grupos de músculos específicos, podemos crear una voz expresiva más rica con todo el poder de transmisión. Tono Los científicos del habla nos dicen que cada uno de nosotros somos físicamente capaces de utilizar alrededor de dos octavos del rango disponible cuando hablamos. Naturalmente, rara vez utilizamos el rango completo, típicamente hablamos con unas pocas notas de nuestro tono óptimo. Al ser bastante elásticas, las cuerdas vocales pueden comprimirse y relajarse, causando las variaciones en el tono. La masa de las cuerdas vocales de cada persona está genéticamente determinada, haciendo de nosotros barítonos, altos, tenores, o sopranos "naturales". Sin embargo, al cambiar la tensión en las cuerdas, podemos crear una amplia gama de tonos variados dentro de ese rango natural. Ritmo, volumen, y timbre De igual manera nuestro ritmo típico para hablar, el volumen y el timbre, resultan de una predisposición genética, pero están sujetas a variaciones conscientemente creadas. El volumen y el timbre, por ejemplo, son fuertemente determinados por el tamaño, forma, y calidad de absorción del sonido de las cavidades de resonancia en nuestras cabezas, siendo la boca la más grande. Cada boca es de cierto tamaño, pero si se deja caer la mandíbula inferior suavemente y se abren los labios de manera más amplia, cambia dramáticamente el tamaño de la cavidad oral y el subsecuente poder de resonancia. Tales capacidades llevan a muchos expertos de la voz a asegurar que la voz humana es más expresiva que cualquier instrumento musical. Debido a su enorme habilidad para variar, la voz puede transmitir la excitabilidad del flautín, el desasosiego del saxofón, la gravedad del bajo, o el júbilo alegre de los timbales. Cada uno puede "interpretar" nuestro instrumento vocal de manera más hábil con ciertos tipos de cuidado y práctica. Con este trasfondo en mente, permítanos ahora considerar las formas y medios para desarrollar voces para la clase que sean suficientemente atléticas para soportar el esfuerzo de hablar todo el día, y suficientemente vigorosas para proveer las claves no verbales que se requieran al significado.

La voz atlética

Puesto que el habla surge del uso apropiado de diversos grupos de músculos, los expertos la consideran como una actividad "atlética". Como tal, podemos hacer el mejor uso de nuestras voces si utilizamos las mismas prácticas de calentamiento y ejercicio que hace el atleta. Hacerlo debería proveer al hablante de una voz que sea resistente, poderosa y flexible al mismo tiempo, mientras que evita el sobreesfuerzo.

Tips para estar en forma

Realice calentamiento regularmente. Comience el día con ejercicios de estiramiento vocal. Ejercicios apropiados incluyen secuencias de respiración profunda para relajar el pecho así como los músculos abdominales que controlarán el flujo de la respiración requerida para el habla. Ejecute  también unos cuantos giros en el cuello para estirar los músculos. Al calentarse físicamente para el desafío del habla, los grupos de músculos que controlan la respiración, fonación, y resonancia deberían estar lo suficientemente relajados para permitirle lograr una expresión variada. ¨       Practique la respiración diafragmática. La energía para hablar debe venir del diafragma, tanto para reducir la tensión en la laringe como para darle el poder necesario requerido para sostener su voz efectivamente. Si sus hombros se elevan y caen mientras habla, está utilizando una respiración clavicular y no diafragmática. Cambiar el poder de la respiración hacia el diafragma toma considerable práctica pero reducirá la tensión vocal de manera notoria. ¨       Emplee la postura óptima y esfuerzo vocal. Estar de pie y firme permite que el diafragma se sostenga completamente, que las cavidades de resonancia se alineen propiamente, y que la respiración no tenga ningún obstáculo. Tratar de hablar enfáticamente mientras se está sentado usualmente implica inclinarse hacia adelante en la cintura y hace que la mandíbula sobresalga.  Tal esfuerzo restringe la respiración diafragmática y tensiona los músculos que controlan la vocalización, creando el riesgo de un daño. Recuerde que las variaciones de la expresión para ajustarse a su significado pueden lograrse con sólo unos leves cambios en la tensión de las cuerdas vocales o una pausa bien colocada: los gritos y alaridos no son necesarios. ¨       Hidratación adecuada. Los profesores que hablan durante una hora o más deberían tener botellas de agua a la mano. El agua o los jugos cítricos son los mejores para la hidratación de las cuerdas vocales -el café en cambio obstaculiza su capacidad para sostener una voz fuerte mientras habla. Cámbiese al agua con un poco de limón y podrá hablar confortablemente y durante más tiempo. En la medida en que envejecemos, las cuerdas vocales estarán naturalmente más secas y menos flexibles, así que la hidratación se convierte en algo especialmente importante. ¨       Evite fumar. Fumar es un mal hábito para cualquiera, pero especialmente para aquellos que necesitan mantener voces saludables. El humo seca las cuerdas vocales, haciéndolas menos flexibles, y en consecuencia se vuelven menos expresivas y más susceptibles de lesiones. ¨       Evite aclarar la garganta. Note la frecuencia con la cual "aclara" su garganta. Esa pequeña especie de tos hace que las cuerdas vocales se golpeen de manera brusca entre sí. Una mejor respuesta a la molestia percibida en la garganta o flema es tomar un sorbo de agua y una respiración profunda y limpiadora.

Garganta adolorida y laringitis

A pesar de nuestros mejores esfuerzos, ocasionalmente desarrollamos dolor en la garganta o laringitis completas. El resultado puede ser desastroso. Clinton perdió su voz en un punto crucial de su campaña presidencial en 1992, llevando a una interrupción en sus viajes. De manera similar, John Kerry perdió un día crucial de campaña en Iowa en enero de 2004 para las elecciones primarias debido a laringitis. En 1998, Joel incurrió en un serio daño de sus cuerdas vocales y tuvo que cancelar una gira de seis meses. ¡Puede imaginar si un profesor tuviera que dejar de hablar durante todo ese tiempo! Incluso estar silencioso durante un día es difícil de lograr. Si debe afrontar la laringitis, el silencio es de todas la mejor terapia. Incluso susurrar puede dañar las cuerdas vocales. No se trata de hablar poco en clase, escogiendo el silencio sólo cuando sea conveniente: debe estar en total silencio. Esto requiere de alguna creatividad real si todavía debe enseñar, pero es necesario para la salud vocal a largo plazo. Escriba algunas preguntas para la discusión en la clase, muestre una película, y permita que los estudiantes hagan la enseñanza -cualquiera sea el tema, siempre y cuando usted no utilice la voz durante uno o dos días.

La voz vigorosa

La literatura sobre la efectividad del profesor referencia la expresividad vocal como un factor percibido como benéfico. Al variar nuestra expresión, clarificamos para los estudiantes las distinciones entre los puntos importantes y periféricos de nuestra clase magistral; mantenemos su atención; y transmitimos que este material es interesante, tal vez incluso increíblemente fascinante. Nuestra expresión vocal, sin embargo, es en mucho una cuestión de hábito. Aquellos que están acostumbrados a hablar relativamente suave tendrán que trabajar más duro para lograr una expresión dinámica. Y los viejos hábitos son difíciles de romper.

Rompiendo el hábito monótono

Si los estudiantes le han dicho que usted habla de manera monótona, primero necesitará aprender a reconocer esa tendencia en usted mismo. Grabarse en audio o video es el mejor mecanismo para tal automonitoreo. Grábese usted mismo en un par de clases. Mire sus notas para identificar los puntos más importantes que pretende enfatizar en cada clase. Luego, escuche la grabación en esos puntos de énfasis para determinar si su expresión vocal cambió de manera acorde. ¿Existió un tono perceptiblemente más alto o más bajo, o más variado? ¿Estuvo la idea enmarcada con pausas significativas? ¿Fue la idea más importante dicha de manera más lenta o más resonante? Si ninguna de estas características se evidencia regularmente en las clases magistrales grabadas, entonces los estudiantes estaban en lo correcto. Usted puede modificar los hábitos monótonos planeando cambios en el tono vocal, el ritmo, el volumen o el timbre para cada clase magistral. Sin embargo, es posible que esto resulte en algo que parecerá extrañamente coreografiado. El Presidente Gerald Ford, por ejemplo, una vez planeó cambios específicos en su manera de hablar para hacer más viva la presentación de un discurso clave televisado; sin embargo, lucía tan parecido a una marioneta que uno de sus hijos lo llamó más tarde esa noche para contarle lo mal que lo había hecho. La mejor aproximación es una revisión más sistemática del uso vocal. Comience escuchando críticamente las voces que usted admira o reconoce como más expresivas que la suya. Escuche de manera cercana, identificando momentos de énfasis y las claves vocales que acercan al público a dicho énfasis. Trate de lograr el flujo de ese modelo de habla en su memoria auditiva, emulando gradualmente en su propia habla. Recuerde emular, y no imitar. Trate de capturar el flujo rítmico de la voz más expresiva dentro de su propio rango de tono y personalidad. Con el tiempo y persistencia, usted será mucho más "multitonal".

Ejercitando su camino hacia la expresividad

Luego del análisis apoyado en la grabación de su voz, estará listo para realizar algunos ejercicios que permitan lograr las modificaciones vocales deseables. Muchas de las referencias provistas al final de esta columna incluyen ejercicios vocales para expandir el rango del tono, modificar la velocidad del habla, incrementar la resonancia vocal, entre otros elementos. Para mejorar la velocidad, los nadadores llevan anclas o pesas en los hombros durante su práctica, de manera que tengan más fortaleza para atender las exigencias con menos peso de la competencia normal. De igual manera, si queremos mejorar nuestro uso del rango completo de tonos, deberíamos hacer ejercicios que demanden un alcance mayor dentro de nuestro rango. Un ejercicio es pronunciar la frase, "¿quién fue ese hombre enmascarado?" con al menos cuatro significados diferentes. Hacerlo requiere de cambios dramáticos en el tono y el ritmo para enfatizar diferentes partes del mensaje de manera distintiva. Existen ejercicios para incrementar la resonancia, mejorar el ritmo del habla, reducir problemas de timbre, incrementar la proyección vocal, etcétera. A continuación un par de ejemplos para ilustrar las posibilidades: ¨       Ritmo: para aquellos que hablan a un ritmo invariable con pocas pausas significativas, trate recitando la parte final de "los 12 días de Navidad"[1], diciendo deliberadamente cada regalo del día a un ritmo más lento o más rápido que el anterior. Asegúrese de pausar lo suficiente entre los días para obtener respiración y reajustar su ritmo mental. ¨       Resonancia: aquellos que hablan a un tono más alto de lo que se quisiera, como aquellos cuyas voces no tienen mucha proyección, deberían intentar ejercicios que incrementen la resonancia oral, tales como el clásico, "¿cómo ahora, vaca café?"[2]. La meta aquí es abrir la boca más amplia en los sonidos "au", creando una cavidad oral más resonante. ¨       Timbre: existe una variedad de ejercicios diseñados para incrementar la calidad vocal (timbre), dependiendo de la calidad particular que desea modificar. Aquellos cuyas voces tienden a ser demasiado respiradas, por ejemplo, pueden trabajar controlando ese exceso o recitando el monólogo "Hannah Hughes sin esposo"[3], el cual requiere sostener entre 10 a 12 palabras caracterizadas por el fonema que utiliza mucha respiración "H". Ninguno de estos ejercicios es una cura rápida. Un régimen regular de tales ejercicios podrá, sin embargo, producir un rango muy mejorado de expresión vocal natural a lo largo del tiempo.

Riqueza sin riesgo

La voz humana es un tesoro cuyo potencial hemos escuchado realizado en el canto de Plácido Domingo, la poesía de Maya Angelou, y la actuación de Anthony Hopkins. También la hemos escuchado en la enseñanza de aquellos instructores que son entusiastas sobre el tema y que trabajan para desarrollar hábitos saludables de expresión vocal, permitiendo que su entusiasmo sea obvio. Cualquiera de nosotros puede unirse en este panteón practicando hábitos sensibles de cuidado y ejercicio vocal. Siempre y cuando no existan problemas fisiológicos preexistentes, cualquiera puede romper el hábito monótono con un esfuerzo paciente y dedicado. El esfuerzo será recompensado con nuevas o mejores habilidades que ayudarán a atraer y sostener la atención del estudiante, haciendo énfasis clarificadores, y estableciendo la credibilidad del instructor.

Referencias y lecturas recomendadas

Eisenson, J., & Eisenson, A. (1996). Voice and diction: A program for improvement. New York: Macmillan. Hahner, J. C., Sokoloff, M., & Salisa, S. (2002). Speaking clearly: Improving voice and diction. New York: McGraw-Hill. Mayer, L. V. (2004). Fundamentals of voice and articulation. New York: McGraw-Hill. Sataloff, R. T. (2000). . University of Pittsburgh Voice Center. (2001). Frequently asked questions regarding voice problems. . UPMC Health System. Cathy Sargent Mester es catedrática senior de comunicación oral en la Universidad Estatal de Pennsylvania - Erie, en el Colegio Behrend, especializada en educación para hablar en público. En 32 años de enseñanza universitaria, ha enseñado diversos cursos de educación para estudiantes de pregrado, así como para público avanzado en cursos de oratoria, diversos talleres, y seminarios para educadores y gerentes. Recibió el premio a la excelencia en consejería académica y el premio Benjamín A. Lane por su servicio.
[1] Nota del Traductor:  Este cuento tiene una versión traducida en: http://spanish.about.com/od/spanishchristmascarols/a/12dayschristmas.htm [2] Nota del Traductor:  En el original en inglés es “How now brown cow?” que se pronunciaría aproximadamente como: “jau nau braun cau”. [3] Nota del Traductor: El título original es “Husbandless Hannah Hughes”, para hacer un ejercicio similar en español el equivalente sería leer un escrito con abundancia de la letra “j” (jota).
Observer Vol.18, No.2 February, 2005

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