Construyendo rapport:

Creando contextos emocionales positivos para promover la enseñanza y el aprendizaje.

Traducción de: Alejandro Franco (APS Member, Northern Catholic University)
Correo: alejandro.franco.j@gmail.com

Traducción de: Alejandro Franco (APS Member, Northern Catholic University)

Correo: alejandro.franco.j@gmail.com

La capacidad para estimular emociones positivas fuertes en los estudiantes separa al profesor universitario competente del profesor universitario destacado (Lowman, 1995). Sara Jamison, como la mayoría de quienes leemos los Tips de Enseñanza, toma su trabajo muy en serio.  Ella espera con ansias la clase, si bien, la verdad sea dicha, algunos días son mejores que otros.  Prepara clases magistrales bien organizadas, experimenta con nuevas actividades que realiza durante la clase; coloca preguntas desafiantes en sus exámenes; se preocupa por el crecimiento intelectual de sus estudiantes; y lee vorazmente, tratando de estar actualizada para sus cursos.  Sara parece hacerlo todo en su intento de ser una profesora efectiva. Sin embargo, se siente incómoda en clase.  Algunas veces siente como si hubiera un abismo entre ella y sus estudiantes.  Sus estudiantes la respetan, pero dudan sobre si tomarían de nuevo un curso con ella.  Muchos no se sienten cómodos expresando sus ideas en clase, y otros se sienten desconectados de Sara y de su materia. Claro está, Sara Jamison es un personaje ficticio.  La creamos para reflejar aquellos entre nosotros que, a pesar de nuestros mejores esfuerzos para convertirnos en profesores más efectivos, nos quedamos cortos.  Sara representa una amalgama de aquellas cualidades que reflejan la enseñanza efectiva, pero que por sí solas no conducen a una enseñanza realmente destacada.  Tales cualidades pueden ser necesarias para la enseñanza efectiva, pero no son suficientes.  Entonces, ¿qué es lo que falta en la enseñanza de Sara? Parece que la enseñanza de Sara carece de rapport, definida en el Diccionario Random House (1987) como: "una conexión especialmente armónica o comprensiva" (p.1601).  Cerrar el abismo entre Sara y sus estudiantes -o entre cualquier profesor y un conjunto de estudiantes- requiere la construcción de rapport: crear conexiones emocionales entre el profesor y el estudiante, y entre el estudiante y la materia.  En este artículo, reflexionamos sobre la naturaleza del rapport, ofrecemos sugerencias simples para establecerlo, y subrayamos algunas de las contribuciones que puede ofrecer a nuestra enseñanza.

La naturaleza del rapport y su influencia

en la enseñanza efectiva

El rapport es difícil de entender.  Tal vez por ello la voluminosa literatura sobre la enseñanza universitaria básicamente ignora el tema.  Puesto que el rapport es más una variable contextual que prepara el escenario para la enseñanza efectiva, ha sido evitado a favor de otras variables, tales como métodos de enseñanza, tipos de evaluación, y técnicas de evaluación de la efectividad de la enseñanza, que pueden ser conceptualizadas y manipuladas con mayor facilidad.  Sin embargo, es prudente considerar el rol del rapport en nuestro trabajo, así sea solo para explorar sus posibles contribuciones a la enseñanza efectiva. El rapport como propiedad emergente Establecer una "conexión especialmente armoniosa o comprensiva" con los estudiantes no parece ser el resultado de una única acción.  Más bien, el rapport es el resultado de muchas cosas que se hacen bien de manera consistente.  En este sentido, el rapport puede ser pensado como una propiedad emergente de la enseñanza, o, incluso, de cualquier relación social.  En general, debemos hacer dos cosas para desarrollar el rapport.  Primero, debemos extender a los estudiantes una cálida y amistosa invitación para que integren la "comunidad de aprendizaje" que tratamos de establecer en nuestras clases desde el primer día de clase.  Segundo, debemos adoptar este comportamiento en todas las clases siguientes, dentro y fuera de la clase, y sin tener en cuenta los problemas innumerables que puedan presentarse en el transcurso del período. Teniendo presente esta meta, Joseph Lowman afirma que los profesores deben minimizar el grado en que los estudiantes experimentan emociones negativas, tales como ansiedad y rabia, y deben tratar de crear emociones positivas en los estudiantes, tales como la autoeficacia y la autoestima positiva.  Esta visión ayudaría a los estudiantes a sentir que su profesor se preocupa por ellos, permite que se motiven para hacer su mejor esfuerzo, y piensen en formas muy positivas acerca de su profesor. Los efectos positivos del rapport no se limitan a los estudiantes -afectan también a los profesores. Tal y como lo anota Lowman en su libro de 1995, Dominando las Técnicas de Enseñanza "... la mayoría de profesores universitarios disfrutan más sus clases cuando tienen buenas relaciones interpersonales con los estudiantes, y esta satisfacción tiene un efecto benéfico en la calidad de su instrucción" (p. 98). El rapport como alianza basada en la confianza Otra forma de conceptualizar el rapport entre estudiantes y profesores es pensarlo en la misma forma que muchos terapeutas consideran la "alianza terapéutica" entre ellos mismos y sus clientes. Esta alianza está marcada por cuatro elementos: (i) el grado en el cual el cliente y el terapeuta están de acuerdo sobre las metas de la terapia, (ii) la capacidad del cliente para trabajar hacia estas metas, (iii) la empatía del terapeuta hacia el cliente y el compromiso del terapeuta en el proceso terapéutico, y (iv) la conexión emocional entre el cliente y el terapeuta, así como el compromiso del cliente con la terapia (Gaston, 1990). Trasladando este modelo a la relación profesor-estudiante, podríamos ver el rapport de esta manera: (i) el grado en el cual los estudiantes aceptan o se comprometen con las metas que el profesor ha comunicado a la clase, (ii) la capacidad del estudiante para trabajar hacia el logro de estas metas, (iii) la capacidad del profesor para cuidar genuinamente los estudiantes y cultivar su aprendizaje, y (iv) la “conexión” emocional entre el estudiante y el profesor motivando a los estudiantes para participar activamente en su educación. Como tal, el rapport es tanto un proceso como un resultado. Es un proceso porque incluye una serie de pasos que el profesor debe tomar para que se desarrolle el rapport. Es un resultado porque emerge solamente cuando los componentes apropiados están presentes en las situaciones de enseñanza, llevándola a ser más efectiva. La confianza es central para esta alianza entre el profesor y el estudiante. Considere el punto que Stephen Brookfield hace en su libro de 1990, El profesor hábil. La confianza entre profesores y estudiantes es el pegamento afectivo que une la relación educativa. La desconfianza hacia los profesores tiene diversas consecuencias en los estudiantes. Cuando no hay confianza, los estudiantes no están dispuestos a afrontar por sí mismos las riesgosas incertidumbres de un nuevo aprendizaje. Evitan el riesgo. Mantienen sus preocupaciones más profundas en secreto. Miran con reserva cínica las exhortaciones e instrucciones de los profesores (p. 162). Claramente, la confianza está presente en la alianza que se forma entre clientes y terapeutas efectivos, y entre estudiantes y profesores efectivos. Ya sea en terapia o en la enseñanza, tal confianza contribuye a construir el rapport, incrementando la motivación y estimulando el aprendizaje. Si deseamos que los estudiantes se unan a nosotros como miembros de la comunidad de aprendizaje, debemos demostrarles que pueden confiar en nosotros. El rapport como conexión Afín con la noción de alianza encontramos el concepto de Paker J. Palmer "capacidad de conexión".  En El Coraje para Enseñar (1998), argumenta que los buenos profesores luchan para forjar conexiones entre ellos mismos y su materia, así como entre ellos mismos y sus estudiantes. Tales conexiones son el resultado de la "identidad e integridad" emocional del profesor y se expresan a través de cualquier medio que el profesor utilice para enseñar. En palabras de Palmer (1998): ... en toda clase donde enseño, mi capacidad para conectarme con los estudiantes, y para conectarlos a ellos con el tema, depende menos de los métodos que uso que del grado en el cual conozco y confío en mi individualidad -y estoy dispuesto a que esté disponible y vulnerable al servicio del aprendizaje (p.10). Así, la enseñanza revela nuestra humanidad, la forma en que elegimos definirnos a nosotros mismos en nuestro trabajo, y la manera en que nos relacionamos con nuestra materia y nuestros estudiantes, así como con el mundo que nos rodea. Si uno desea "conectarse" con los estudiantes -establecer rapport con ellos- uno debe exponer al menos parte del sí mismo propio ante ellos. El grado en el cual seamos exitosos en esta empresa, determinará la creación de un ambiente que lleve a una enseñanza efectiva, y por ende, a un aprendizaje efectivo. El rapport sin velos Desde nuestro punto de vista, el rapport es una conexión emocional positiva entre los estudiantes, el profesor y el tema de estudio, que emerge dependiendo de la manera en que el profesor construya el ambiente de aprendizaje. Buena parte depende de la disposición del profesor hacia los estudiantes, el tema de estudio, el proceso educativo, y en general, la vida. Del grado en el cual el estudiante y el profesor se unan para lograr las metas del curso, dependerá que el ambiente de aprendizaje favorezca el incremento de la receptividad del estudiante hacia el profesor y la materia. Para el desarrollo de tal alianza es de suma importancia el sentido de sí mismo del profesor, tal y como se refleja en características como la confianza, el respeto, y la disposición para comprometer a los estudiantes en el proceso de aprendizaje. Perspectivas de los estudiantes sobre el rapport Tratar de entender el rapport colocándolo en esta especie de esquema conceptual es sólo la mitad de la historia, y tal vez la mitad menos importante para ello. La otra mitad, claro está, es conocer cómo los estudiantes experimentan el rapport. Para ganar un poco de insight en esta materia, supervisamos algunos cientos de estudiantes de pregrado de la Universidad de Auburn inscritos en un curso de psicología de nivel introductorio y les solicitamos que nos dijeran tres cosas: (i) el grado en que experimentaron el rapport en sus clases; (ii) las cosas que los profesores hacían para desarrollar rapport con ellos; y (iii) de qué manera el rapport afectaba a su comportamiento académico. Sólo un poco más de la mitad de los estudiantes afirmaron que habían experimentado rapport con un profesor. Estos estudiantes nos dijeron que los comportamientos más comunes de los profesores para contribuir al desarrollo del rapport eran, en orden: mostrar sentido del humor; disponibilidad antes, durante, o por fuera de clase; estimular la discusión en clase; mostrar interés en ellos; conocer los nombres de los estudiantes; compartir insights y experiencias personales con la clase; relacionar el material del curso con términos comunes y ejemplos; y entender que los estudiantes ocasionalmente tienen problemas que surgen y que afectan inadvertidamente su progreso en sus cursos. Finalmente, los estudiantes también nos dijeron que los efectos positivos más comunes del rapport en su comportamiento académico eran, en orden: incrementar el disfrute del profesor y la materia; motivarlos a volver a clase con más frecuencia, y prestar más atención en clase. De esta manera, el rapport parece facilitar tanto la motivación del estudiante hacia el aprendizaje así como su disfrute del curso, e incrementa la receptividad hacia lo que se enseña. Tips para construir rapport ¿Cómo podríamos construir el rapport con nuestros estudiantes? Intente algunas o todas las siguientes sugerencias para desarrollar rapport con sus estudiantes:
  • Llame a los estudiantes por su nombre.
  • Aprenda algo sobre los intereses, actividades de tiempo libre y aspiraciones de los estudiantes.
  • Cree y utilice ejemplos personalmente relevantes en la clase.
  • Llegue temprano a clase y quédese un poco más -y charle con los estudiantes.
  • Explique las políticas de su curso -y por qué se eligieron las actuales.
  • Deje escrito y cumpla las horas de oficina.
  • Esté disponible en línea -utilice el correo electrónico para incrementar la accesibilidad a los estudiantes.
  • Interactúe más, haga menos clase magistral -enfatice el aprendizaje activo.
  • Recompense los comentarios y preguntas de los estudiantes con comentarios verbales.
  • Sea entusiasta sobre la enseñanza y apasionado sobre su materia.
  • Relájese - comparta un chiste de vez en cuando[1]
  • Sea humilde y, cuando sea apropiado, utilice la autocrítica.
  • Haga contacto visual con los estudiantes - sin miradas fijas, penetrantes, o agresivas.
Recuerde que es poco probable que cualquiera de estas acciones, por sí sola, construya rapport. En cambio, combinaciones de estos comportamientos implementados consistentemente en el tiempo produce los efectos de sinergia necesarios para que emerja el rapport en su enseñanza. ¿Cómo sabrá cuando se establece el rapport? Probablemente la métrica más confiable es el comportamiento de los estudiantes hacia usted. Si ellos se aproximan con preguntas, comentarios, y anotaciones personales; sonríen o ríen durante clase; lo buscan durante las horas de oficina, le piden consejo sobre algo; le dicen que les gustó una demostración, una clase magistral o que están disfrutando su clase, puede apostar que usted ha desarrollado algún grado de rapport con sus estudiantes.

Algunas reflexiones finales

Los temas con frecuencia se vuelven especialmente claros cuando los miramos desde una perspectiva alternativa. En este caso, podríamos considerar la importancia de la construcción de rapport en la medida en que crea un contexto para promover la enseñanza y el aprendizaje, contrastándola con una de sus antítesis, la alienación. El diccionario Random House (1987) define "alienar" como "hacer indiferente u hostil" (p. 53).  En consecuencia, formas seguras para alienar a sus estudiantes serían el resultado de hacer justamente lo opuesto de las sugerencias dadas anteriormente para construir rapport: no se preocupe por aprender los nombres de sus estudiantes; no se preocupe por saber algo sobre sus estudiantes; no se preocupe por relacionar la psicología con la vida de los estudiantes; llegue tarde a clase y salga tan pronto como sea posible una vez que termine el período; no explique sus políticas para el curso; no coloque sus horas de oficina, o mejor aún, colóquelas pero no asista; no trate de promover las líneas de comunicación con sus estudiantes; asuma que sus estudiantes son receptores pasivos esperando a ser llenados con su inteligencia; desestimule las preguntas y comentarios de los estudiantes (si sus estudiantes insisten en hablar, ignórelos, o mejor aún, señale que sus comentarios son inapropiados); muestre a los estudiantes que la psicología es aburrida y que usted quisiera estar haciendo algo distinto a enseñar; sea severo, serio e intolerante a la sensibilidad; evite el contacto visual, sea arrogante, condescendiente, narcisista, y finalmente, frunza el ceño.  Si ninguna de estas funciona, simplemente trate a sus estudiantes como si fueran retrasados mentales. El riesgo de alienar a los estudiantes de manera no intencional es particularmente alto en las clases más numerosas –digamos, las de más de 50 estudiantes. Parece haber simplemente demasiados nombres, caras, y vidas por conocer; así, podríamos asumir que la construcción de rapport en una clase como esta es imposible. ¡Por el contrario! La mayoría de las recomendaciones que hemos expuesto pueden implementarse fácilmente sin importar la cantidad de estudiantes. Después de todo, comportamientos tales como hacer un buen contacto visual, decir un chiste o dos, o mostrar la pasión por el tema que se enseña no se limita por el número de estudiantes que  tenemos frente a nosotros. El punto de Lowman (1995) está en la mira -la clase es un ambiente cargado emocionalmente. La enseñanza efectiva incluye la realización de pequeños ajustes progresivos al ambiente, de tal forma que maximicemos las oportunidades de aprender en nuestros cursos para los estudiantes.  La construcción de rapport es una forma de asegurarnos que tendremos éxito en nuestras metas.  El rapport, de hecho, puede ser lo que le faltaba al repertorio de enseñanza ejemplar que demostró Sara Jamison al comienzo de este Tip.

Referencias y Lecturas Recomendadas

Brookfield, S. D. (1990). The skillful teacher. San Francisco: Jossey-Bass. Gaston, L. (1990) The concept of alliance and its role in psychotherapy: Theoretical and empirical considerations. Psychotherapy, 27, 143-153. Lowman, J. (1995). Mastering the techniques of teaching (2nd Ed.). San Francisco: Jossey-Bass. Palmer, P. J. (1998). The courage to teach: Exploring the inner landscape of a teacher's life. San Francisco: Jossey-Bass. Perlman, B., McCann, L. I., and McFadden, S. H. (Eds.). (1999). Lessons learned: Practical advice for the teaching of psychology. Washington, DC: The Association for Psychological Science. The Random House Dictionary of the English Language (2nd Ed.). (1987). New York: Random House. Safran, J. D., & Muran, J. C. (Eds.). (1998). The therapeutic alliance in brief psychotherapy. Washington, DC: American Psychological Association. Bill Buskist es Profesor de Psicología en la Universidad de Auburn donde ha estado enseñando en amplias secciones de cursos de psicología de nivel introductorio durante los últimos 18 años.  Durante los últimos 10 años ha enseñado un curso sobre la enseñanza de la psicología para los asistentes de enseñanza posgraduados con una duración de un año.  Sus intereses principales de investigación se centran en la excelencia de la enseñanza en el pregrado. Bryan Saville es estudiante de doctorado en el programa de Análisis Experimental del Comportamiento en la Universidad de Auburn.  Ha enseñado en clases de Introducción a la psicología, Psicología social, y Análisis del Comportamiento.  Sus intereses investigativos incluyen la enseñanza de la psicología, el análisis experimental del comportamiento social, y el ejercicio y el deporte.
[1] Nota del traductor: que sea pertinente para el tema o para el momento particular de la clase

References and Further Reading:

Brookfield, S. D. (1990). The skillful teacher. San Francisco: Jossey-Bass.

Gaston, L. (1990) The concept of alliance and its role in psychotherapy: Theoretical and empirical considerations. Psychotherapy, 27, 143-153.

Lowman, J. (1995). Mastering the techniques of teaching (2nd Ed.). San Francisco: Jossey-Bass.

Palmer, P. J. (1998). The courage to teach: Exploring the inner landscape of a teacher's life. San Francisco: Jossey-Bass.

Perlman, B., McCann, L. I., and McFadden, S. H. (Eds.). (1999). Lessons learned: Practical advice for the teaching of psychology. Washington, DC: The Association for Psychological Science.

The Random House Dictionary of the English Language (2nd Ed.). (1987). New York: RandomHouse.

Safran, J. D., & Muran, J. C. (Eds.). (1998). The therapeutic alliance in brief psychotherapy. Washington, DC: American Psychological Association.

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